Cargadores que provocan quemaduras, juguetes con químicos tóxicos para los niños o hasta bisutería dañina para la salud. La Comisión Europea ha impuesto este jueves una multa de 200 millones de euros al gigante chino Temu por los fallos críticos en su sistema de seguridad a la hora de prevenir la venta de artículos ilegales para los consumidores europeos que pueden ser potencialmente peligrosos, con la intención de que la plataforma aumente sus controles mientras arrasa por el continente. Solo Temu llegó el año pasado a una media de 115 millones de usuarios mensuales en el bloque comunitario.
La popularidad de las plataformas chinas que venden por internet a precios irrisorios se ha disparado tanto en Europa que Bruselas ha decidido apuntar a este modelo, no solamente porque pueden suponer una competencia desleal para las empresas europeas, sino también porque no cumplen las normas mínimas europeas para identificar productos ilegales para la salud de los consumidores. La sanción en concreto llega después de una investigación comunitaria que confirma que la empresa ha infringido la Ley de Servicios Digitales (DSA) europea, al no evaluar ni mitigar adecuadamente los riesgos sistémicos asociados a la venta de productos ilícitos en su plataforma.
Fallos globales
“Los análisis de riesgo no son un mero ejercicio de marcar casillas”, protesta la comisaria Virkunnen
Los resultados de la investigación europea sobre la calidad de los productos ofertados son alarmantes. Los técnicos comunitarios incluyeron ejercicios de “compras misteriosas” por parte de una empresa contratada por la Comisión que analizaron cargadores que fallan en las pruebas básicas de seguridad, mientras que diversos juguetes para bebés presentaban riesgos de asfixia por piezas desprendibles o contenían niveles de químicos que exceden los límites legales del bloque comunitario. También han detectado graves problemas relacionados con la joyería y la bisutería potencialmente peligrosa que venden.
“Se pueden imaginar toda una serie de posibles incumplimientos, que pueden ir desde un marcado o etiquetado incorrectos hasta la presencia de sustancias químicas o riesgos de incendio que no solo implican que los aparatos eléctricos no funcionen, sino que también pueden causar daños graves como quemaduras”, indica una fuente comunitaria, que dice que había un “alto porcentaje” de cargadores y de juguetes dentro de esta categoría.
En resumidas cuentas, las pruebas recabadas indican que los consumidores europeos tienen “muchas probabilidades” de encontrarse con artículos ilegales cuando navegan por Temu. Además, la Comisión cree que el mismo diseño de la plataforma, con su sistema de recomendación y la promoción de los productos a través de influencers, puede ampliar la distribución de estos productos potencialmente peligrosos en la UE.

Lo que ha molestado especialmente a los técnicos comunitarios es el informe de evaluación de riesgos que presentó Temu en el 2024, donde debería haber aportado información rigurosa sobre sus sistemas de seguridad. En lugar de eso, la compañía se limitó a usar información genérica del sector y realizó un documento “muy por debajo de los estándares”. “Los análisis de riesgo no son un mero ejercicio de marcar casillas; son la columna vertebral de la DSA”, ha protestado Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, que cree que esta poca seriedad de Temu ha dejado a reguladores y usuarios “en la oscuridad” sobre la magnitud real de los daños potenciales.
Sin embargo, la multa de 200 millones de euros es muy baja comparada con el volumen de negocios de la compañía. Supone solamente el 0,32% de la facturación anual de Temu en el 2024 (61.000 millones de euros). Esto es porque, según fuentes comunitarias, es una empresa relativamente nueva y, por lo tanto, la duración de la violación de las leyes europeas es relativamente corta. Temu todavía tiene tiempo de recapacitar y enviar, antes del 28 de agosto, un plan de acción detallado donde explique a los reguladores europeos cómo piensa remediar sus errores. De no cumplir con los estándares europeos, la compañía china podría enfrentarse a multas coercitivas periódicas. Bruselas investiga otros aspectos de Temu, como su diseño adictivo, algo que podría llevar a posteriores multas.

