Crece la disidencia de legisladores republicanos por la guerra de Irán y el fondo para los golpistas

El presidente Donald Trump habla reiteradamente de la construcción de su salón de baile en la Casa Blanca y de un arco de triunfo en capital del país. Pero cada día resulta más elocuente que en el Capitolio, entre los republicanos, surgen grietas en el apoyo hacia su obra.

Este jueves hubo varios momentos elocuentes. El grupo republicano de la Cámara de Representantes, que cuenta con una escasa mayoría, tuvo que aplazar de súbito una votación sobre una resolución de poderes de guerra impulsada por los demócratas, destinada a que Trump retirase las fuerzas de Irán si no conseguía la aprobación del Congreso, después de que resultara evidente que los conservadores no tenían los votos necesarios para derrotar esa moción.

La retirada supone un duro batacazo que demuestra de forma clara las divisiones dentro del Partido Republicano sobre el conflicto, constatación de que desde el interior del grupo se muestra una creciente fuerza de oposición a la agenda de Trump.

El presidente y los líderes republicanos en esa Cámara han logrado mantener hasta ahora el alineamiento con el argumento de que Trump tiene la autoridad unilateral para enfrentarse militarmente a Teherán. También expresaron sintonía en que poner fin a la guerra fortalecería al régimen islámico de Irán a costa de la seguridad nacional de EE.UU. Unidos y de sus aliados occidentales, a los que continuamente desprecia el mandatario.

Pero la disidencia dentro de las filas conservadoras va al alza. La decisión de aplazar la resolución sobre poderes de guerra se produjo una vez que los republicanos perdieran el control del pleno durante una votación anterior no relacionada con este asunto, con varios de sus miembros rebelándose y otros ausentes.

La Cámara de Representantes descendió al caos y los líderes, temerosos de arriesgarse a otra derrota pública en una votación con consecuencias políticas mucho más importantes, descartaron abruptamente la medida sobre Irán.

Esto sucedió transcurridos solo dos días desde que una resolución similar avanzara en el Senado debido a que cuatro republicanos se apartaron del dictado del presidente y se opusieron a la guerra. Esa votación indicó una creciente disposición de algunos miembros del partido conservador a presionar a Trump y poner fin a un conflicto que no vale el precio que se está pagando, según la creencia mayoritaria de los estadounidenses recogida en numerosas encuestas.

Además, la Cámara baja ya pasó muchos apuros la semana pasada por una moción similar al ser derrotada por el margen más estrecho posible tras un empate. Ahí se observó que el grupo republicano no se podía permitir más abandonos.

En el Senado se aprobó esa medida en la octava ocasión que se ponía a votación. La de este jueves era la cuarta vez que los demócratas de la Cámara de Representantes intentaban cuestionar la capacidad de Trump para hacer la guerra por su cuenta sin contar con el Congreso.

Los demócratas ya recalcaron que perseverarán, si bien, como las dos cámaras tienen previsto un receso de más de una semana por la conmemoración del Día de los Caídos (el próximo lunes), la nueva intentona tendrá que esperar.

No fue el único contratiempo para Trump de esta jornada. Los republicanos del Senado, también controlado por ellos, pospusieron sus planes para aprobar decenas de miles de millones de dólares en financiación adicional para las agencias de control migratorio. El descarrilamiento de este proyecto de ley se debió a una frustración generalizada por el nuevo fondo de 1.776 millones de dólares contra la supuesta instrumentalización de la justicia por el gobierno de Joe Biden, con el que se quiere compensar, entre otros, a los golpistas que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021.

Según The Washington Post, los senadores conservadores bombardearon con preguntas al fiscal general interino de EE.UU., Todd Blanche, sobre ese fondo de compensación durante un almuerzo celebrado el jueves, incluyendo preguntas sobre quiénes serían elegibles para recibir el dinero y qué salvaguardias existirían para evitar que se beneficien esos insurgentes del Capitolio que fueron condenados, y luego muchos perdonados por Trump.

Todo indica que las respuestas de Blanche les resultaron del todo insuficientes. Además, numerosos senadores republicanos echan humo con el costo de las obras del salón de baile, que se ha convertido en otro freno para avanzar legislación presupuestaria.

Con unos niveles de aprobación más bajos que nunca por la gestión económica que está haciendo la Casa Blanca, cada vez surgen más republicanos que no quieren bailar al son de Trump.

Francesc Peiron Arques

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