El FMI baja dos décimas el crecimiento global y ve riesgo de la mayor crisis energética de la era moderna

La economía mundial se ha vuelto del revés, sostiene el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una vez más, el crecimiento global corre el riesgo de desviarse de su curso, esta vez debido al estallido de una guerra en Oriente Medio que ha desbaratado todas las proyecciones positivas del organismo internacional y creado una enorme incertidumbre, con expectativas a cada cual peor, incluso de un recesión generalizada en el mundo.

Hay un antes y un después al 28 de febrero, cuando el presidente estadounidense Donald Trump y su aliado Israel lanzaron el ataque contra Irán. El FMI, en sus nuevas proyecciones presentadas este martes en Washington, en el marco de la reunión de primavera junto al Banco Mundial, plantea una rebaja de dos décimas para este año respecto a la anterior perspectiva de enero, situándose la expansión mundial en el 3,1%. Para el 2027 se mantiene en el 3,2%.

Remarca, sin embargo, que este es el escenario de referencia y el más positivo, que supone un conflicto bélico de corta duración y un aumento moderado del 19% en los precios de las materias primas energéticas en el 2026. La inflación general estará en el 4,4%, una desviación significativa (siete décimas en comparación al pasado octubre) respecto a la tendencia global de desinflación de los últimos años. Esto se debe al encarecimiento de la energía y de los alimentos. En el 2027, el índice de precios al consumo descendería al 3,7%, que es también una revisión al alza.

“Las tensiones geopolíticas podrían agravarse aún más de lo que ya lo han hecho, convirtiendo la situación en la mayor crisis energética de la era moderna”, por lo que podrían incluso “estallar tensiones políticas internas”, subraya el informe del Fondo.

Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, remarcó que la crisis energética es comparable a la de la década de 1970. En el lado positivo indicó que ahora no hay tanta dependencia del petróleo por el desarrollo de las renovables y que los bancos centrales están mucho más atento al control de la inflación.

Así que el documento añade otros dos escenarios, con un cierre más prolongado del estrecho de Ormuz y mayores daños a las instalaciones de perforación y refinado, en los que se perturbaría la economía mundial de forma más profunda y duradera.

En un escenario llamado adverso, que asume un aumento más pronunciado de los precios de la energía este año (80% de incremento del petróleo), junto con un incremento de las expectativas de inflación y cierto endurecimiento de las condiciones financieras, el crecimiento caería al 2,5% en el 2026 y la inflación aumentaría al 5,4%.

En un escenario calificado de severo, en el que las disrupciones en el suministro energético se extienden al próximo año, las expectativas de inflación se desanclan de forma notable y las condiciones financieras se endurecen bruscamente, el crecimiento mundial descendería al 2% este año y el próximo, mientras que la inflación superaría el 6%. A pesar de las recientes noticias de un alto el fuego temporal, parte del daño ya sería irrefrenable y los riesgos a la baja siguen siendo elevados.

Es bajo este escenario grave, que implicaría una guerra prolongada y unos precios de la energía persistentemente altos, que el mundo entraría “en una situación grave cercana a una recesión global”, por solo quinta vez desde 1980. 

Gourinchas afirmó que, pese a los últimos acontecimientos de falta de entendimiento y bloqueo del estrecho de Ormuz, todavía se está en el punto de referencia, aunque aceptó que “nos hallamos a la mitad del camino” entre el escenario menos negativo y el adverso.

Una inflación en el 6% en el escenario más severo analizado

En ausencia del conflicto bélico, el crecimiento mundial se habría revisado hacia arriba, remarca el FMI. Las previsiones basadas en supuestos previos a la guerra mostraban un alza de una décima en comparación a enero, por lo que la economía mundial se expandía al 3,4% para el 2026.

Hasta ese 28 de febrero, la economía mundial estaba teniendo un desempeño mejor de lo esperado. En conjunto, el crecimiento mundial en el cuarto trimestre del 2025 aumentó hasta el 3,9% en términos anualizados.

Si bien la revisión en el escenario de referencia para el 2026 refleja en gran medida las perturbaciones derivadas del conflicto en Oriente Medio, parcialmente está compensada por el arrastre de datos recientes sólidos y la reducción de los aranceles, argumenta el informe.

Siempre partiendo como base del escenario de referencia, la previsión de crecimiento para España significa una pérdida de dos décimas, como ya avanzó el Fondo en su revisión del pasado marzo. De esta manera se queda en el 2,1%, mientras que, en comparación al anterior registro de enero, pierde una décima en el 2027 y se sitúa en el 1,8%.

A pesar de este retroceso, la economía española está muy por encima de la del conjunto de la zona euro (1,4% para el 2026 tras caer también dos décimas) o de los países punteros como Alemania (0,8% y pérdida de tres décimas), Francia (0,9% y una décima menos) o Italia (0,5%, con una contracción de dos décimas). EE.UU. se sitúa en el 2,3% (una décima menos que en enero), mientras que China, que también pierde una décima, se eleva hasta el 4,4%.

En este contexto, el FMI señala que déficits fiscales más elevados y un aumento de la deuda pública, partiendo de una situación en la que los márgenes fiscales ya están erosionados, podrían ejercer presión sobre los tipos de interés a largo plazo y, a su vez, sobre las condiciones financieras en general.

El debilitamiento de las instituciones, incluida la independencia de los bancos centrales y la credibilidad de la política monetaria, podría elevar las expectativas de inflación, especialmente en un momento en que la inflación general está aumentando debido a un shock en precios relevantes.

Por el lado bueno, incide el informe, la actividad contaría con el impulso de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA) y eventualmente transformarse en un crecimiento sostenible si una adopción más rápida de la IA se traduce en fuertes aumentos de la productividad y un mayor dinamismo empresarial.

La actividad también podría verse respaldada por un renovado impulso a las reformas estructurales y por una relajación sostenida de las tensiones comerciales.

IA, defensa o las reformas como potencial impulso

Además, el aumento del gasto en defensa, impulsado por un incremento de las tensiones geopolíticas, podría estimular la actividad económica a corto plazo, pero también generar presiones inflacionarias, debilitar la sostenibilidad fiscal y externa, y desplazar el gasto social, lo que a su vez podría provocar descontento y malestar social.

Como consejo, los bancos centrales deben mantenerse vigilantes y estar preparados para actuar de manera decidida, en línea con sus mandatos. La política monetaria debe preservar la estabilidad de precios y estar cuidadosamente ajustada a los efectos indirectos de la inflación actual sobre las expectativas de inflación, especialmente en el horizonte de medio a largo plazo.

Según el Fondo, la reconstrucción de los colchones fiscales es crucial dada la elevada deuda pública, el espacio fiscal erosionado tras una serie de choques globales, la incertidumbre en torno al desenlace del último conflicto y las apremiantes necesidades de gasto. Gourinchas apostilló que deben estar listas las regulaciones para mantener la estabilidad de precios. “Si se va al escenario severo, las políticas fiscales han de estar preparadas para salvaguardar el sistema financiero y la liquidez”, insistió. 

Francesc Peiron Arques

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