Las hostilidades entre Rusia y Ucrania vuelven a preocupar al mundo, y no solo a Europa, porque se están intensificando en el mar Negro, una zona vital para las exportaciones de cereales. Este se ha convertido en las últimas semanas en el último frente de batalla en un conflicto que dura ya casi cuatro años y medio, con ambos bandos intentando destruir la base económica de su enemigo.
Las fuerzas de Kyiv lanzan sus efectivos drones contra petroleros y puertos exportadores de crudo. En el mar de Azov, vital para las rutas de suministro de combustible y otros productos rusos a la anexionada península de Crimea, el gobierno ucraniano asegura haber atacado en
julio más de un centenar de barcos, incluidos petroleros y cargueros. Varias veintenas de
barcos han sido atacados también en aguas abiertas del mar Negro esta semana.
El viernes, por ejemplo, el ejército ucraniano dijo haber atacado 10 cargueros, un petrolero, un buque cisterna de gas y un remolcador. En total, 159 naves del 6 al 17 de julio, según el jefe de las fuerzas de drones del ejército ucraniano, Robert Brovdi.
Moscú promete a sus agricultores que tendrán el combustible que necesitan para recoger la cosecha
Formalmente, Rusia casi ha superado la dependencia de los hidrocarburos. En su estructura los ingresos generados por la exportación de petróleo y gas natural se han reducido al 19,7 %. Pero los tecnócratas de Moscú siguen elaborando las cuentas del estado teniendo como patrón el precio del crudo, apuntaba esta semana el periódico Nezavísimaya Gazeta . Los presupuestos generales rusos para este año 2026 se hicieron basándose en que el precio del barril de petróleo de los Urales fuera de unos 5.400 rublos (59,9 euros). Sin embargo, según los resultados de enero a junio, el precio fue de 5.200.
Por eso, en Ucrania sostienen que romper las infraestructuras petroleras de Rusia supone privarle al jefe del Kremlin, Vladímir Putin, de importantes medios para financiar su aventura militar y una forma efectiva de obligarle a pensar en negociar la paz. La estrategia ha hecho daño a Rusia en los últimos meses, con ataques a refinerías en muchas regiones del interior de Rusia, así como a puertos y terminales exportadores de petróleo y derivados. De momento, esto no es suficiente para que Putin piense en aflojar los combates, antes al contrario. Pero sí ha llevado la guerra a los ciudadanos rusos: la grave crisis de escasez de combustible en casi todas las regiones de Rusia está obligando a los ciudadanos de a pie a hacer largas colas ante las gasolineras para llenar el depósito de sus automóviles.
Kyiv pretende seguir apretando en la misma línea. Ahora, sus objetivos son los petroleros rusos y otros barcos para interrumpir las rutas de suministro de Rusia en el mar.
El mar Negro es “fundamental” para Ucrania, dice el ministro Asuntos Exteriores
Brovdi lleva la cuenta a diario. El pasado miércoles se jactaba de la batalla naval con un mensaje en redes sociales. “20:0”, escribió antes de explicar que las fuerzas ucranianas habían alcanzado ese día dos decenas de barcos rusos. Según este comandante, en la diana de los aparatos no tripulados ucranianos está la llamada “flota fantasma” que Rusia usa para burlar las sanciones internacionales.
Los ataques de los drones ucranianos en el mar de Azov y en el mar Negro han alcanzado tanto petroleros como cargueros. Rusia se ha visto obligada a limitar el tráfico marítimo en el Azov, por donde transita según cálculos periodísticos una cuarta parte de sus exportaciones de cereales.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha acusado esta semana a Ucrania de “terrorismo” por atacar embarcaciones civiles. Y el Ministerio de Agricultura ha anunciado que está estudiando el desvío de las rutas de exportación de grano y productos agrícolas a otras regiones y a otros puertos. La titular de esta cartera, Oxana Lut, aseguró el viernes que Rusia va a obtener este año una buena cosecha y prometió que, a pesar de la actual crisis de la gasolina, los agricultores recibirán el combustible que necesitan para recoger el grano.
Kyiv sigue su plan de cortar los ingresos rusos por venta de crudo: antes refinerías, ahora petroleros
Los ataques rusos contra la zona ucraniana no están haciendo menos daño a las finanzas de Kyiv. El país, también uno de los primeros exportadores mundiales, ha perdido un tercio de su capacidad de cargar cereales desde sus puertos del mar Negro, según el principal sindicato agrícola ucraniano, el Consejo Agrario de Ucrania (CAU).
El motivo es que los misiles y drones rusos han intensificado en las últimas semanas sus ataques contra los puertos de aguas profundas del sur de Ucrania, en la provincia de Odesa, como respuesta a las acciones de los drones ucranianos. En un informe semanal, publicado el martes pasado, el CAU indica que Rusia ataca “sistemáticamente la infraestructura portuaria, las terminales y toda la cadena logística de transporte, utilizando misiles balísticos una y otra vez”. El Ministerio de Defensa ruso dijo el viernes que en una semana había alcanzado 24 barcos usados por el ejército ucraniano: 14 buques de carga, tres trasbordadores, dos portacontenedores, un petrolero, un buque grúa, un dique flotante y dos embarcaciones menores.
Desde esos puertos, Ucrania envía para su venta en los mercados internacionales más del 90 % de sus productos agrícolas, como cereales y aceites vegetales. Tras más de cuatro años de guerra, este comercio sigue siendo la mayor fuente de ingresos en divisas para Ucrania.
Los ataques cruzados tienen un severo impacto económico en el sector agrícola de ambos países
El puerto de Chornomorsk ha tenido que reducir drásticamente la recepción de cereales, según informó la empresa ferroviaria estatal ucraniana Ukrzaliznitsia. Desde principios de julio se han enviado, según esta empresa, 901.300 toneladas de cereales hacia estos puertos, una cantidad “inferior al mes pasado”. Esta semana el principal exportador de cereales de Ucrania, Kernel Holding, ha anunciado haber suspendido sus operaciones en Chornomorsk debido a los ataques rusos.
A modo de ejemplo, Rusia es el primer exportador de trigo (aunque el tercer productor, por detrás de China e India), con el 16 % de las ventas mundiales por volumen en el 2025. Otro de los mayores graneros del mundo es Ucrania. En los últimos años, sus exportaciones de trigo representaron el 6 % de las exportaciones mundiales (situándose del quinto al séptimo lugar, dependiendo de la temporada).
La guerra marítima y la interrupción de la actividad en los puertos puede tener consecuencias en los mercados mundiales de cereales. La primera es la subida de precios. El miércoles, el del trigo molinero (el de referencia) de septiembre se disparó un 7 % en la Euronext de París, alcanzando el máximo en un año. En la bolsa de Chicago, los futuros de trigo subieron un 5 %, aunque el jueves se recogieron ganancias.
Rusia ha respondido a los ataques a sus barcos en el Azov golpeando los puertos en torno a Odesa
La situación podría incluso empeorar. De momento, los ataques ucranianos se están centrado en el mar de Azov y el norte del mar Negro. Los puertos en el este de estas aguas, en el krai ruso de Krasnodar, también han recibido en el últimos meses la visita de los drones ucranianos. Pero sus ataques se han centrado en las infraestructuras energéticas y las terminales petroleras. El 28 de abril y el 27 de mayo los ataques ucranianos acertaron en la refinería del puerto de Tuapsé, que procesa unos 12 millones de toneladas al año, provocando un parón en su actividad.
Novorossiisk, cuyas infraestructuras energéticas también han sido atacadas en el pasado, podría seguir estando en la diana. Y es que en esta ciudad se encuentra el principal puerto para la exportación del trigo ruso.
Se vuelve a vivir una situación similar a la del primer año de guerra, cuando se hizo necesario un pacto con mediación de la ONU para garantizar la seguridad a los cargueros y facilitar las exportaciones de Ucrania y Rusia.
Ucrania sostiene que reducir los ingresos rusos por la venta de crudo es una estrategia efectiva hacia la paz
El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sibiha, dijo el jueves que el mar Negro “es la principal ruta para la exportación de productos ucranianos” y, por tanto, “una cuestión fundamental”. Y pidió que se restableciera la libertad de navegación por estas aguas.
