
sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) no alteró la dinámica de los últimos meses, en los que el expresident Carles Puigdemont se mantiene alejado de los focos. Jordi Turull, secretario general de Junts, señaló que el guion del jueves –solo hablaron él y el abogado Gonzalo Boye– se diseñó para no alimentar expectativas… Aunque se tachó el fallo de “victoria rotunda”, “no es definitiva”, argumentan. Y en el plano político todo sigue congelado a la espera de que se despeje el horizonte del expresident, con un PSOE que está expectante a los próximos movimientos de los posconvergentes.
Tras el fallo del TJUE, en Junts se conjuran ahora para tratar de revertir el auge de Aliança Catalana, apuntalado por las últimas encuestas, conscientes de que queda camino por recorrer en los tribunales y de que no hay garantías de que el regreso de su líder sea inmediato. Son el Constitucional y el Supremo los que tienen la pelota en su tejado y esta vez se impone la cautela a la hora de hacer pronósticos con el calendario.
Con estas cartas, se mantiene cierta situación de provisionalidad en la formación y mientras Puigdemont no pise Catalunya no se disiparán las dudas que rondan por el partido en un año preelectoral. Son varios los debates que se demoran a la espera de que el expresident diga qué hará y si seguirá siendo el líder –la previsión es tomar el pulso político cuando vuelva para decidir qué conviene y, sobre todo, respetar su voluntad–, lo que provoca nervios e incertidumbre en algunos cuadros que quieren saber cómo se encarará el segundo tramo de la legislatura catalana o si el también presidente de JxCat repetirá como candidato a la Generalitat. En caso contrario, opinan estas fuentes, habría que designar un cabeza de cartel y preparar el futuro, aunque eso implique pasar por unas primarias, como en Barcelona.
Partidarios y detractores del líder de JxCat ven urgente que vuelva ante unos sondeos negativos
Por eso, todos desean que Puigdemont vuelva cuanto antes. Tanto sus partidarios –que lo fían todo a su regreso y creen que será un revulsivo– como quienes opinan que hay que abrir una nueva etapa y expresan su preocupación por los sondeos, donde el partido de Sílvia Orriols va comiendo terreno. Si el mensaje oficial es que “no se pasa página”, en la organización hay quien cree que el escenario político ha cambiado de libro.
En el PSOE, no son ajenos a todo ello y también hacen sus cábalas. Opinan desde hace tiempo que el regreso –que de momento no llega– podría abrir “una ventana de oportunidad” para tratar de recomponer los platos rotos e incluso aprobar los presupuestos generales del Estado –los primeros y últimos de la legislatura–, aunque estemos a las puertas de las elecciones municipales y se mantenga la incógnita sobre cuándo serán las generales, previstas dentro de un año
La formación posconvergente separa ambas cuestiones y mantiene la exigencia que se fijó al inicio de la legislatura:Para hablar de los próximos presupuestos hay que pagar el dinero no ejecutado en Catalunya en los años anteriores con una transferencia directa a la Generalitat.
Turull ha dejado claro estos días que no ha intercambiado mensajes con los socialistas ni con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras el fallo del TJUE que tanto JxCat como el PSOE celebraron. Agrega además que no hay nada que hablar más allá de la cortesía parlamentaria y se queja de los incumplimientos de lo pactado en Suiza que atribuyen al PSOE. “No cambia nada”, aseveró sobre la sentencia.
El abogado de Puigdemont, además, ha acusado esta semana al Gobierno de haber mentido a la cúpula de Junts con los plazos de aplicación de la amnistía y considera que si el Constitucional no ha resuelto los recursos de amparo del año pasado es por voluntad política. Para más inri, el mensaje del ministro Óscar Puente aconsejando el retorno de Puigdemont, aunque implique pasar por prisión, no gustó y en JxCat lo achacan a un intento de los socialistas de dar por zanjado un asunto, el de la amnistía, que sigue vivo.
En Ferraz defienden que es posible el diálogo; los posconvergentes se niegan a negociar
De todos modos, son varios los frentes abiertos y si entre las cúpulas –oficialmente– no hay contacto, sí lo existe en otro escalafón, como se vio con las rebajas fiscales que aprobó la Moncloa por la subida del precio de la energía a raíz de la guerra de Irán. Lo mismo podría suceder en materia de vivienda ahora que el Ejecutivo central abre la puerta a incluir bajadas de impuestos en un nuevo decreto ley. También está por ver qué postura adopta Junts sobre el modelo de financiación, cuya tramitación podría permitir pese a rechazarlo, o con la condonación del FLA, una medida que quieren modificar en el trámite de enmiendas para que beneficie más a Catalunya.
Junts replica que respaldan las medidas que son buenas para Catalunya, aunque salgan de la Moncloa, y que el contacto es meramente técnico. Y si con el PSOE dicen que no hay nada de que hablar, tampoco quieren oír la melodía del PP sobre una moción de censura, aunque sea instrumental. Les obligaría a posicionarse.
Turull anima a “dar la vuelta” al auge de Aliança Catalana
El secretario general de Junts lanzó un llamamiento a los cuadros municipalistas de Junts para “dar la vuelta de nuevo” a los “pronósticos maléficos y derrotistas” que dibujan encuestas como la reciente del CEO, que apuntala un ‘sorpasso’ de Aliança Catalana. “Tenemos proyecto. Si persistimos, saldremos adelante; y muchos de los fogonazos que hay ahora se los llevará el viento”, señaló el dirigente en el Consell Nacional celebrado ayer, donde también incidió en la “victoria” que supone el fallo del TJUE sobre la ley de Amnistía. Turull apeló a la perseverancia y la coherencia política, que en la práctica se traduce en “mantener la posición” en favor de la “integración y la cohesión”, y no caer en el “señalamiento, la estigmatización y el odio”, que atribuyó a la competencia ultra de Sílvia Orriols. El dirigente admitió el “escenario exigente” y “complicado” que presentan las encuestas, pero defendió los postulados de Jordi Pujol sobre la “realidad plural” de Catalunya. “Nuestra fuerza no ha sido nunca la uniformidad, sino la capacidad de integrar, de sumar, de hacer sentir partícipes a personas muy diferentes”, proclamó.


