
En el trimestre en el que arrancó la guerra de Irán, el primero de este año 2026, la economía de la zona euro volvió a contraerse, algo que no pasaba desde el 2022. Pero no fue directamente por la crisis global de suministros energéticos sino por el desplome de Irlanda, que arrastró la media de la eurozona hasta terreno negativo. Eurostat informó este viernes que el PIB (producto interior bruto) de la zona euro se contrajo un 0,2% en los tres primeros meses. El dato contrasta con el avance del 0,2% en el último trimestre de 2025.
El dato de este viernes corrige el adelantado por Eurostat hace semanas, que preveía una subida del PIB del 0,1%. En el caso de Irlanda, el desplome de la actividad del 12,1% es a causa de la contabilización de la actividad de las firmas tecnológicas allí domiciliadas por razones fiscales. “Excluyendo el efecto del PIB irlandés, el crecimiento de la eurozona se mantiene notablemente estable en torno al 0,2% trimestral”, señaló ayer la consultora Oxford Economics en una nota de opinión.
Ayer AFP recordaba que hace una década el economista y Nobel Paul Krugman bautizó la irlandesa como “economía del duende”, en referencia a un personaje mitológico por la contabilización de la economía del país muy dependiente de la errática actividad de multinacionales como Apple, Google o Meta. Ciertas operaciones financieras de esas empresas provocan una volatilidad en las estadísticas de Irlanda que este trimestre pasado han tenido un impacto en el conjunto de la zona euro hasta llevarlas a una caída del PIB. El jueves el propio Gobierno irlandés ya dio cuenta de la inusual revisión citando la inclusión de datos relacionados con las corporaciones multinacionales.
La contracción de la economía de la zona euro es la primera desde el ejercicio 2022, cuando el PIB retrocedió un 0,1%. Es la mayor caída desde que en el 2020 la actividad se desplomó por los confinamientos en respuesta a la pandemia de la covid.
El PIB del conjunto de la Unión cayó un 0,1%
Además de Irlanda, dentro del euro sólo Francia (-0,1%) y Lituania (-0,3%) registraron caídas en sus respectivas economías en el periodo analizado. El resto de grandes países de la eurozona capearon la crisis del estrecho de Ormuz con subidas. España, con una mejora del PIB del 0,6%, fue el octavo Estado con mejor comportamiento. Aunque si se compara con la grandes economías del continente, fue el más dinámico al duplicar el avance de Alemania e Italia, ya que Francia registró las mencionadas caídas.
El dato de la zona euro se dio a conocer justo la semana previa a que el Banco Central Europeo (BCE) celebre la reunión en la que se espera que lleve a cabo su primera subida de tipos desde el 2023.
La información hecha pública este viernes muestra también una ligera mejora en el empleo, que creció un 0,1% en el periodo en el conjunto de los estados. Es un aumento ligeramente inferior al del cuarto trimestre del 2025, cuando el avance del mercado laboral fue del 0,2%
Para el global de los Veintisiete, la oficina estadística europea también revisó a la baja su estimación anterior a causa fundamentalmente de Irlanda. El dato es de una caída del PIB del 0,1%, frente al crecimiento del 0,2% en los tres meses anteriores y por debajo de la expansión de dos décimas que había calculado previamente.
En comparación con el mismo trimestre del año anterior, el PIB ajustado estacionalmente aumentó un 0,3% en la zona euro y un 0,7% entre los Veintisiete durante el primer trimestre de 2026.
Para comparar con otras áreas económicas, durante el primer trimestre de 2026, el PIB de Estados Unidos aumentó un 0,4% con respecto al trimestre anterior, tras crecer un 0,1% en el cuarto trimestre de 2025.
Según los datos de Eurostat, en el primer trimestre de 2026 el gasto de consumo final de los hogares fue positivo tanto para la zona del euro como para la UE. De su lado, la inversión fue negativa tanto para la zona del euro como para la UE, con caídas de una décima porcentual. En el caso de la balanza comercial, las exportaciones menos las importaciones tuvieron una aportación negativa.
Rory Fennessy, economista de Oxford Economics, opinó en un comunicado que los datos recientes, tanto cualitativos como cuantitativos, “sugieren que lo peor del impacto en el crecimiento derivado de la actual crisis de oferta e inflación aún está por llegar”.
