Josep Santacreu: “La Cambra no es solo la Cambra de la pyme, lo es de todas las empresas”

En los últimos 25 años de historia de la Cambra de Comerç de Barcelona no había sucedido que una decisión del pleno se tuviera que desempatar con el voto de su presidente. Josep Santacreu (Guisssona, 1958) se ha enfrentado esta semana al desencuentro más intenso de su mandato, con la oposición de una mitad del organismo a ampliar las llamadas sillas de plata para dar más peso a las grandes empresas.

¿Hasta que punto queda fracturada la institución después de esta votación?

Que exista una discrepancia en un tema concreto no es grave y crítico. En el pleno había muchos otros asuntos y todos se aprobaron por unanimidad. En la Cambra no hay una situación de enfrentamiento ni de ruptura, en absoluto. El 95% de las cuestiones se aprueban prácticamente sin ningún voto en contra ni ninguna abstención.

¿Por qué ha pasado justamente con esta cuestión?

Entendemos que el tema de las sillas no es sencillo. Había una discrepancia evidente por parte de Eines de País y también de una parte de las pequeñas y medianas empresas que están en la órbita de Pimec.

¿Le sorprendió que el resultado fuera tan ajustado?

La verdad es que no. Tenía encima de la mesa una fotocopia del reglamento para saber qué pasaría si empatábamos. Sabíamos que era una votación que iría de un voto porque habíamos tenido conversaciones.

¿Por qué no fue posible un acuerdo previo con Pimec?

Si en la Cambra hay 15 grandes empresas, quiere decir que hubo 14 pymes y autónomos que nos dieron apoyo. Y esto explica un poco la dificultad de sacar adelante la medida, porque la Cambra que tenemos actualmente está sesgada hacia la pyme y los autónomos. Con Pimec intentamos llegar a un acuerdo, planteando una posición de entendimiento que al final no se llegó a concretar.

Los Comuns y la CUP han pedido al Consell de Garanties Estatutàries que revise la ley de Cambres precisamente por la polémica de las sillas. ¿Creen que tendrá algún recorrido?

En dos años y medios que llevo yo en los trabajos de la ley nunca nadie ha cuestionado la distribución de las sillas. La ley dice que en el caso de Barcelona se podría llegar hasta 14 asientos de plata. Veo un cierto oportunismo por parte de estos dos partidos. Nosotros estamos muy tranquilos y contentos porque finalmente tendremos ley. Lamento que tengamos que esperar un par o tres de meses por esta sorprendente decisión.

También tuvieron discrepancias con Pimec por el redactado de la ley de Cambres.

Con Pimec tuvimos más de un año de conversaciones. Hicimos más de 20 borradores. Y, finalmente, llegamos a lo que nosotros considerábamos que era un acuerdo y que ahora el presidente Cañete dice que era un no desacuerdo. Es un término interesante que yo no había oído nunca. Estamos en el final del camino y lo debemos hacer es felicitarnos porque tendremos una buena ley.

Después de lo sucedido el jueves, ¿cambiarán sus relaciones?

Es evidente que los hechos del jueves son importantes, porque nunca habíamos tenido una discrepancia de este tipo. Pero creo que es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa con Pimec. Incluso, si me apuran, con Eines. Tenía que pasar este momento y ha pasado, es normal que haya una cierta diferencia de opinión.

¿Por qué defiende ampliar a diez estas sillas de plata?

Nosotros hemos propuesto este cambio para ajustar la representatividad de los diferentes tipos de empresa que hay en el pleno a la realidad económica del país. En estos momentos, no lo refleja proporcionalmente. Y habríamos hecho lo mismo si fuera al revés y hubiera una sobrerrepresentación de la gran empresa y una infrarrepresentación de la pequeña y mediana. No hacemos nada que no sea democrático y legal porque lo prevé la ley. Es un instrumento que nos permite darles un poco más de peso sin llegar a la proporción real de casi 40% que tiene la gran empresa en Catalunya. Ahora hay una situación de privilegio para la pyme, con ciertos derechos adquiridos. Nuestra obligación es pensar en el interés general, equilibrar el pleno y decir abiertamente que la Cambra no es la Cambra de la pequeña y mediana empresa. Todas las tipologías de empresas tienen que sentirse bien representadas. Nos arriesgamos. No era cómodo este planteamiento porque podíamos perder en un pleno tan sesgado hacia la pyme, pero lo hicimos por convicción y lo conseguimos.

¿En qué se notará el mayor peso de la gran empresa?

Es importante que la Cambra sea más fuerte y esta fortaleza también viene de que haya grandes empresas. Esto no tendrá un efecto inmediato, estamos definiendo el futuro pleno, que irá a las elecciones de octubre de 2027. Si nos hemos equivocado en el planteamiento, los electores tendrán la palabra.

¿Cree que le puede perjudicar en su reelección?

Yo supongo que me volveré a presentar para el mismo epígrafe. Si termino siendo el presidente, lo decidirá el pleno. Cuando empecé, dije que mi idea era estar cuatro años y que alguien de Va d’Empresa me cogiera el relevo. Esta es una conversación que estamos teniendo que puede ser que pase el año que viene o en dos años. No descarto volver a presentarme, si la candidatura así lo conviene. Aunque creo mucho en la renovación de cargos y en no alagarse en un lugar como la Cambra.

El viernes se conocieron los datos de ejecución presupuestaria. Catalunya recibe el 8,6% de la inversión, cuando su peso en el PIB español es el 19%.

Es una malísima noticia. Hace poco en la Cambra presentamos un informe en el que cifrábamos en 52.000 millones la inversión que debería realizar el Estado en Catalunya hasta 2040. Con estos datos se empeorará el cálculo. En vez de reducir el déficit lo estamos aumentando. No tiene una excusa que, sea el Gobierno del color que sea, siga pasando esto. Hay comunidades que son capaces de acercarse mucho al 100% o incluso superarlo. El Govern debería decir algo al respecto de inmediato, tomar medidas para que no vuelva a suceder y compensarlo. Es difícil explicar cómo con un Gobierno español muy cercano al ejecutivo catalán hemos repetido esta situación. No tiene explicación.

¿Comparte las conclusiones del Informe Fènix de un grupo de economistas que culpaba a sectores como el turismo o las cárnicas de la baja productividad de Catalunya?

Estamos haciendo un análisis con profundidad pero puedo apuntar alguna primera opinión. Consideramos que señalar algún sector como responsable de la baja productividad es un error. Cuando analizamos el problema de la productividad, comparado con otros países que tienen más productividad, vemos que es una realidad transversal a todos los sectores. Aquí tenemos un trabajo todos como país de explorar temas vinculados a la educación, al talento, a la inversión, a las infraestructuras para desarrollar esos sectores.

Manuel Pérez Arias

Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica

Paula Solanas Alfaro

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro ‘El club de los unicornios’ (Península, 2023).

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