“El descenso de la población afecta al talento deportivo”

Gregory T. Papanikos, académico griego, pionero de la investigación sobre fútbol y economía, está ultimando un estudio sobre el último Mundial que presentará a finales de este mes en la International Conference on Sport & Exercise Science.

¿Cree que la relación entre el tamaño del PIB, la población y el rendimiento deportivo se ha confirmado en este Mundial?

Mi investigación, publicada en el Athens Journal of Sports , es econométrico y no mide el talento, la cultura futbolística ni la historia. Noruega, Portugal y Croacia se clasificaron con un rendimiento superior al esperado en relación con su tamaño de población y su PIB per cápita. ¿Por qué? Más allá del factor distorsionante de las superestrellas —Haaland, Ronaldo y Modrić—, estas selecciones también contaban con muchos jugadores que competían en las principales ligas europeas fuera de sus países. En cuanto a los cuatro países que alcanzaron las semifinales eran los mejor situados en la clasificación de la FIFA antes del torneo. Aun así, la población y el PIB per cápita pueden considerarse indicadores del potencial a largo plazo de un país para desarrollar el fútbol, lo que garantiza su continuidad a lo largo del tiempo.

¿El hecho de que varias selecciones emergentes (como Paraguay, Senegal, Colombia, el Congo, etcétera) hayan sido más competitivas este mundial refleja mejoras en sus indicadores macroeconómicos?

Habría que examinar cuántos de estos jugadores se formaron realmente en sus países de origen y cuántos se desarrollaron como futbolistas en Europa. El Mundial, salvo contadas excepciones, es fundamentalmente una redistribución de jugadores afincados en Europa en diferentes selecciones nacionales. Me recuerda al fútbol que jugábamos de niños en los barrios humildes de Atenas en los años sesenta. Un grupo de niños se reunía, formaba equipos y luego redistribuía a los jugadores cada día para crear equipos diferentes. Siguiendo con la analogía, muchos de los mismos jugadores que compiten en este Mundial ya se han enfrentado entre sí en Europa, solo que vistiendo camisetas de clubes distintas. Por tanto, si se quiere aplicar un modelo de población-PIB, se deberían utilizar los países donde estos jugadores nacieron y se formaron como futbolistas, en lugar de limitarse a los países que representan internacionalmente. El mismo Lamine Yamal podría haber jugado en tres selecciones.

¿Pueden considerarse los fracasos de Alemania e Italia (que ni siquiera se clasificó) imputables al envejecimiento de la población y el estancamiento del PIB?

Es posible que así sea. El envejecimiento de la población o el descenso —tanto absoluto como relativo— del número de jóvenes debido a una tasa de natalidad muy baja puede haber afectado a la producción de talento. Pero hay otros efectos. Una mayor población se traduce en una mayor demanda de fútbol. También significa que existen economías de escala a la hora de organizar las ligas nacionales. Habría que analizar los aspectos organizativos del fútbol en estos dos países y la prioridad que conceden al desarrollo de una selección nacional.

¿Cómo se explica que grandes potencias económicas en términos de PIB, como EE.UU., China o India, no parezcan seguir el vínculo esperado entre fortaleza económica, acceso al talento y resultados futbolísticos sólidos?

Estos países no cuentan con una profunda tradición histórica en el fútbol. El caso de Estados Unidos es especial. Norteamérica cuenta con cuatro deportes profesionales muy desarrollados: el fútbol americano, el baloncesto, el béisbol y el hockey sobre hielo. El fútbol (soccer ) debe competir con estos deportes por la atención y los recursos. El talento atlético no escasea en Estados Unidos; más bien se distribuye entre varios deportes principales. Esto sugiere que la población y el PIB por sí solos son insuficientes para explicar el éxito del fútbol internacional. También se debe considerar cómo se distribuye el talento atlético de un país entre los deportes competidores y si el fútbol ocupa una posición dominante dentro de su cultura deportiva.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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