Melania reaparece en plena crisis por la proximidad de Trump a una joven asesora

Melania Trump, de 56 años, encontró la salida al laberinto de la Casa Blanca en el que se hallaba perdida desde hacía varias semanas. No había noticias de ella, ni imágenes, como si se hubiera evaporado desde que asistió junto a su marido, pero en un papel mucho más discreto, a la final del Mundial de fútbol disputada el 19 de julio en el MetLife de Nueva Jersey.

“Buenas tardes, he oído que me echaban de menos”. Así saludó este jueves Melania, con una sonrisa y un tono de broma para quitar importancia a su larga ocultación, al inicio de su intervención en el acto convocado en el jardín de la residencia presidencial para celebrar la expansión de su iniciativa “impulsando el futuro”, un programa de becas que ayuda a los jóvenes adultos en la transición para salir del sistema de acogimiento y adaptarse a la era digital.

Sus palabras de bienvenida supusieron una pausa en el continuo runrún que se ha generado este mes debido a su ausencia, que se considera la más larga de la vida publica estadounidense de una primera dama, sin razón o explicación alguna. Pero esa reaparición no apagó las especulaciones.

La tercera esposa del presidente Donald Trump nunca ha sido un adalid de conducta abierta o de ser  modélica al establecer contacto con la gente. Mas bien se caracteriza por un hermetismo que demuestra desde su vestuario, de habitual una especie de coraza que la distancia de los ciudadanos, incluso de su marido, de 80 años.

La primera dama salió esta vez de la Casa Blanca vestida con una blusa azul claro y una falda roja, de la mano del presidente, antes de subir al podio. A pesar de esa apariencia más desenfadada, esta vez, sin embargo, muchos tienen la impresión de que el asunto ha ido demasiado lejos y el momento de su regreso a la vida pública despierta numerosas sospechas en las redes sociales.

Mientras Melania estaba en paradero desconocido, cobró protagonismo Natalie Harp, la rubia, guapa y joven (35 años) asesora del presidente, aunque no se sepa muy bien cual es el papel que ejerce la llamada “impresora humana de Trump”, porque siempre está ahí con una máquina impresora para ofrecer documentos físicos a su jefe.

A puerta cerrada, según Michael Wolff, biógrafo repudiado por la Casa Blanca, la primera dama está enfrascada en una lucha de poder con Harp, una de las pocas elegidas para volar en el avión camuflado con el que Trump salió recientemente de Turquía ante la amenaza de Irán, en tanto que altos cargos y periodistas se quedaban en Air Force One convertido en señuelo.

La asesora, con un sueldo de 150.000 dólares al año, es una presencia constante cerca del presidente desde que empezó su segundo mandato, hasta tal punto que algunos políticos, como el senador demócrata Jon Ossoff, han insinuado un exceso de intimidad.

Wolff aseguró que Melania evita a su marido para no estar con Harp. Durante esa ausencia de la primera dama, Trump ha compartido con su colaboradora al menos 18 jornadas en el último mes. Esto representa un 56% de los días durante la desaparición de Melania.

Su iniciativa de impulso a los jóvenes contó este jueves con una aportación de dos millones de Indy Car y de la Fox para las becas a las universidades de Indiana y Purdue. Este domingo se espera que la primera dama aparezca de nuevo en la carrera de Indy Car para la que su marido ha montado un circuito en Washington. A la primera dama ya le regalaron el casco.

Francesc Peiron Arques

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