Muere el general serbobosnio Ratko Mladic, condenado por genocidio

El general serbobosnio Ratko Mladic, que cumplía una condena de cadena ⁠perpetua por genocidio durante la sangrienta ⁠guerra de Bosnia de 1992-1995, ha fallecido este jueves a la edad de 84 años en el centro de detención de Naciones Unidas en La Haya, según informó este ⁠jueves la cadena de televisión Informer TV de Belgrado.

Mladic fue condenado por genocidio por orquestar la masacre de al menos 8.000 musulmanes en 1995 en una “zona segura” de Bosnia designada por la ONU, la peor atrocidad cometida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Apodado ‘el carnicero de los Balcanes’, Ratko Mladic nació el 12 de marzo de 1942 en una pequeña aldea al sur de Sarajevo, en una familia golpeada por la tragedia, con sus padres víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Antes de convertirse en uno de los responsables del genocidio en Bosnia, cuyo episodio más dramático se vivió en Srebenica, Mladic era oficial del antiguo Ejército Popular Yugoslavo (JNA) comunista cuando comenzó la desintegración de Yugoslavia en 1991.

El presidente Slobodan Milosevic, quien murió en 2006 también en el centro de detención de Scheveningen, en La Haya, antes de concluyera su proceso por crímenes de guerra y genocidio, lo puso al frente de los militares serbiobosnios, Ratko Mladic dirigió la primera ofensiva contra Bosnia-Herzegovina tras declarar su independencia en 1992 y ya no abandonó el mando miliar hasta el final de la guerra. Por esa razón se le considera responsable del asedio y bombardeo de Sarajevo, la capital bosnia, durante tres años y medio. También asumió el mando operativo del asedio y la conquista de Srebenica, donde fueron asesinados más de 6.000 musulmanes. 

Al frente de los militares serbiobosnios, Ratko Mladic dirigió la primera ofensiva contra Bosnia-Herzegovina tras declarar su independencia en 1992 y ya no abandonó el mando miliar hasta el final de la guerra. Por esa razón se le considera responsable del asedio y bombardeo de Sarajevo, la capital bosnia, durante tres años y medio. También asumió el mando operativo del asedio y la conquista de Srebenica, donde fueron asesinados más de 6.000 musulmanes.

El despiadado exoficial comunista de ojos azules, convertido en caudillo nacionalista, fue una de las figuras más infames del conflicto que dejó más de 100.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar. Llegó a ordenar a sus tropas que “quemaran los cerebros” de los musulmanes bosnios y se jactaba de ser un “dios serbio”.

Cuando estalló la guerra étnica en Bosnia en 1992, Mladic tomó el control de amplias zonas del país para formar un miniestado serbio. Los serbios bajo el mando de Mladic establecieron campos de concentración para civiles no serbios detenidos y soldados enemigos, y asesinaron sistemáticamente a prisioneros, además de organizar la violación sistemática de las mujeres bosnias musulmanas.

La matanza de Srebrenica fue la espantosa culminación de una guerra que duró más de tres años. Los cuerpos de Srebrenica fueron enterrados en fosas comunes durante cuatro días en julio de 1995; algunos fueron exhumados y trasladados a montañas remotas para ocultar las pruebas de la matanza.

El objetivo, según determinó el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) de las Naciones Unidas, era la “limpieza étnica”: la expulsión forzosa de musulmanes bosnios, croatas y otros no serbios para despejar territorios bosnios y crear una Gran Serbia.

El tribunal determinó que Mladic, junto a Milosevic y el líder político serbobosnio Radovan Karadzic -quien también cumple cadena perpetua en La Haya-, formaban parte de una conspiración criminal para llevar a cabo dicho plan.

“No reconozco este tribunal”, declaró Mladic durante una audiencia del TPIY sobre su caso en 2014. Al ser condenado a cadena perpetua en 2017, gritó: “¡Todo esto es mentira, todos ustedes son unos mentirosos!”.

Karadzic y Mladic encabezaron la lista de los más buscados del TPIY durante años tras el fin de la guerra por parte de las potencias occidentales. Sin embargo, hasta que Milosevic fue derrocado por un levantamiento popular en el año 2000, Mladic vivió de forma segura —aunque discreta— en Belgrado.

El ejército que Mladic creó para luchar en Bosnia fue un modelo de crueldad, audacia y brutalidad en la tradición guerrera serbia, otrora valorada en la lucha partisana a vida o muerte contra la ocupación nazi de Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial.

En algunos de los ejemplos más horribles, los prisioneros murieron asfixiados por el calor tras ser obligados a comer sal y privados de agua; fueron sometidos a inanición y violados en campos de prisioneros; obligados a saltar de un puente y fusilados; y asesinados a tiros por cientos durante la noche tras ser expulsados de sus centros de detención con gas químico.

«Para mí, Mladic es un símbolo de todos los crímenes horribles que ocurrieron durante la guerra: nuestras niñas fueron violadas y nuestros niños asesinados, solo por ser musulmanes», dijo Munira Subasic, cuyo hijo y esposo fueron asesinados por las fuerzas serbobosnias tras la toma de Srebrenica.

«Los alemanes tuvieron a Hitler, los serbios tienen a Mladic», continuó Subasic. «No hay diferencia entre ambos».

Mladic hizo que un camarógrafo filmara el bombardeo del enclave cercado de Srebrenica para mostrarlo elogiando a sus hombres y arengando a los cascos azules holandeses de la ONU, quienes, ingenuamente, aceptaron su solemne promesa de que los habitantes estarían a salvo en sus manos. Srebrenica supuestamente tenía el estatus de “zona segura”, destinada a proteger a los civiles de la limpieza étnica.

“Entregamos esta ciudad al pueblo serbio como un regalo”, dijo Mladic a la cámara, reivindicando la victoria como venganza contra los turcos musulmanes, que alguna vez controlaron la zona como parte del Imperio Otomano.

Al día siguiente, las fuerzas de Mladic fueron filmadas repartiendo dulces a los niños, prometiéndoles un paso seguro. Mientras tanto, miles de hombres y niños se preparaban para ser ejecutados.

Cuando la OTAN intentó en 1995 contener a sus fuerzas con la amenaza de ataques aéreos limitados, sus tropas, desafiando las normas, capturaron a cascos azules de la ONU como escudos humanos, encadenándolos a posibles objetivos.

En noviembre de 1996, Mladic y los altos mandos generales cedieron ante la fuerte presión occidental para que dimitiera, tal como lo ordenó la presidenta serbobosnia Biljana Plavsic, sucesora de Karadzic, quien posteriormente fue encarcelada por su participación en crímenes de guerra.

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