En medio de su renovada guerra comercial con Canadá, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este jueves una orden ejecutiva con la que cambia el nombre del lago Ontario, compartido por ambos países, por lago “América”. El cambio, como ocurrió con el golfo de México, exhibe el espíritu expansionista del presidente a través del continente americano, aunque no puede obligar a los demás países a reconocer las nuevas nomenclaturas. El lago Ontario es reconocido internacionalmente con ese nombre desde al menos el siglo XVII.
“Es oficial, esto entra en vigor de inmediato”, ha celebrado el mandatario tras la firma en el despacho oval de la Casa Blanca. Ha dicho que ya ha “presentado todos los documentos necesarios” para hacer oficial el cambio de nombre. Preguntado por si quería enviar un mensaje a Canadá con este bautismo, ha dicho que no: “Ningún mensaje. Como saben, Canadá lleva mucho tiempo estafándonos en materia comercial. No pagan por nada y quieren que los tratemos como un estado, pero no son un estado”.
El presidente avanzó esta idea, una provocación, a principios de semana, tras el fracaso de las negociaciones con Canadá, y publicó una serie de mapas en las redes sociales con el nuevo nombre oficial del lago. En paralelo, EE.UU. anunció que impondría aranceles del 50% a productos canadienses por valor de 20.000 millones de dólares. Canadá respondió con aranceles de represalia sobre productos estadounidenses por el mismo valor, incluidos el acero, los lácteos o los electrodomésticos.
A lo largo de su mandato, Trump ha amenazado con anexionar el canal de Panamá, Groenlandia, el estrecho de Ormuz y Canadá, país vecino y aliado tradicional, del que el presidente ha dicho que debería convertirse en el estado nº 51 de EE.UU. También ha renombrado territorios y edificios federales, como el monte McKinley o el Instituto Trump para la Paz.
La practicidad de este último cambio dependerá de la adopción de los demás países, pero también de la acción de empresas estadounidenses que ofrecen servicios cartográficos. Cuando cambió el nombre del golfo de México a “América”, Google Maps cumplió con la directiva, pero el resto del mundo sigue sin reconocerlo.
Trump ya ha avanzado que no se quedará aquí. “Ahora, todo lo que necesitamos es un océano. Así que quizá tengamos que cambiar el nombre del Atlántico y del Pacífico. Quizá cambiemos los dos”, ha afirmado este jueves, en una de esas bromas que podrían terminar convirtiéndose en realidad.
