El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió este martes contra la creciente presencia de la OTAN en la región de Asia y el Pacífico. Los planes de la Alianza de desplegar nuevas armas en esa región suponen una amenaza para Rusia, aseguró el jefe del Kremlin. También envió un aviso a la UE: Moscú va a responder de forma simétrica a la confiscación de los buques de la llamada “flota fantasma” rusa en aguas de todo el mundo.
Putin asistía a bordo del crucero lanzamisiles Variag a la etapa final de unos ejercicios navales de la Flota rusa del Pacífico que comenzaron el 4 de agosto y que se han desarrollado en aguas del mar de Japón, del mar de Ojotsk y el noroeste del océano Pacífico. El líder ruso dijo que Rusia teme futuros conflictos en esa región.
“Desgraciadamente, vemos que aquí está creciendo el potencial de un conflicto. Aquí se está infiltrando la OTAN. Se están creando nuevos bloques político-militares. Se están desplegando y planificando nuevos sistemas de armas, que también representan una amenaza para nuestro país”, aseveró el mandatario ruso, citado por la agencia estatal Ría Nóvosti.
La presencia de la Alianza Atlántica también crea tensiones en el océano Ártico, según Putin
Las tensiones, según Putin, no se limitan a la región Asia-Pacífico, sino que se están intensificando también en la vecina región del Ártico. Esta es una zona muy sensible para Rusia, ya que es el país con más kilómetros de costa en ese océano, unas aguas que el deshielo y el cambio climático están abriendo para el paso de barcos y para el comercio y donde también hay grandes yacimientos de hidrocarburos.
Putin se apresuró a aclarar que con sus palabras Rusia no está amenazando a Japón, de quien no tiene queja alguna. Además, señaló que Moscú está dispuesta a cooperar en el Ártico, incluso en la llamada por Rusia “ruta del mar del Norte”, dentro del marco del derecho internacional.
Sin embargo, el pasado fin de semana el embajador de Rusia en Tokio, Nikolái Nózdrev, avisó de que la renuncia de Japón al estado libre de armas nucleares implicaría contramedidas de otros Estados. “La renuncia de Japón a la condición de estado libre de armas nucleares sería una violación directa de las obligaciones del tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares, al que se adhirió como una potencia no nuclear”, declaró el diplomático.
Rusia preocupada por el debate nuclear en Japón
El archipiélago está preparando una nueva estrategia de defensa, algo que muchos en el país asiático consideran urgente debido a la presencia de vecinos con armas nucleares (Corea del Norte y China, además de Rusia), y también a la dependencia de un socio, Estados Unidos, cada vez más errático.
Los compromisos antinucleares de Japón incluyen no poseer, no producir y no permitir que se introduzcan armas nucleares en el país. Eso significa, recordó el embajador ruso Nózdrev, que debido los barcos de EE.UU. equipados con armamento nuclear no entran en los puertos japoneses. Pero el actual gobierno conservador de la primera ministra Sanae Takaichi se muestra más abierta que los anteriores a introducir un debate sobre esos tres principios nucleares.
Anteriormente, el alcalde de Hiroshima criticó a Rusia y sus acciones en Ucrania durante un discurso en una ceremonia para recordar el 81 aniversario del bombardeo atómico de Estados Unidos sobre la ciudad japonesa en 1945. Kazumi Matsui acusó a Moscú de usar armas nucleares “como una herramienta de intimidación”.
Vladímir Putin también lanzó un mensaje a la Unión Europea. Aseguró que la confiscación de los buques de la llamada “flota fantasma” rusa no quedará sin respuesta y que esta será “simétrica”, incluso en aguas del Pacífico.
“Estaremos obligados a responder simétricamente. Y no solo en los mismos mares en los que planifican sus ataques, sino donde nosotros lo consideremos necesario y oportuno, en cualquier lado, incluyendo la zona de responsabilidad de la Flota del Pacífico”, declaró durante su intervención ante los medios rusos.
Según Putin, “algunos gobiernos, en violación del derecho marítimo internacional, buscan limitar el movimiento de los buques de nuestros operadores económicos, quiero subrayar, civiles”. Y aseguró que “la idea de requisar nuestros buques y vender los bienes robados no es más que piratería y saqueo”.
El comandante de la Flota rusa del Pacífico, el almirante Víktor Líina, respondió que la fuerza naval bajo su mando “cuenta con fuerzas para detener buques de los países inamistosos y su flota fantasma (…) Estamos listos para comenzar el cumplimiento de dichas misiones”.
