La guerra pasa factura y dispara la inflación al 3,4% en marzo

El primer mes de la guerra de Irán ha pasado factura a los precios. Y una factura incluso más elevada de lo previsto. Marzo ha cerrado con una subida de más de un punto de inflación hasta llegar al 3,4%, lo que supone una décima más de incremento respecto al dato adelantado por el INE hace dos semanas. Además, la inflación subyacente, la que no tiene en cuenta ni energía ni alimentos frescos, también ha aumentado dos décimas, hasta el 2,9%, una mala señal y que en principio, sería más el arrastre de tendencias anteriores a la guerra. En definitiva, se confirma que los precios se han disparado e incluso más de lo anticipado. En los dos casos, son las tasas más altas desde junio del 2024.

 Son los carburantes los que han provocado este aumento del índice general, y tal como van sus precios, y a pesar de las medidas tomadas para frenar su escalada, permiten intuir que en próximos meses seguirán impulsando la inflación al alza. 

Hay que retroceder prácticamente dos años, hasta mayo del 2024, para encontrar una tasa de inflación superior a la de este mes pasado, el 3,4%. La subida llega justo cuando se había conseguido finalmente, en el inicio de este año, moderar el IPC, con tasas en el entorno del 2%, la tasa siempre deseada. El ataque a Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz han disparado los precios del petróleo y, como derivada, de los carburantes.

Una disrupción que puede recordar los efectos de otra guerra, la de Ucrania, pero de momento, a nivel de impacto en los precios, quedamos muy lejos de aquel vendaval. En aquel 2022 se rozó el 11% de inflación; ahora, de momento, estamos en el 3,3%.

Ante la crisis que se cernía, el Gobierno aprobó el 20 de marzo un primer paquete de medidas con una rebaja al 10% en el IVA de los carburantes, el gas y la electricidad. Es decir, unas ayudas que ya ejercieron efectos en una parte del mes de marzo, evitando un aumento más allá del que se ha producido. A partir de ahora, todo dependerá en buena parte de la extensión del conflicto y del grado de destrucción de las infraestructuras energéticas de aquella zona. Desde el Gobierno afirman que los efectos de estas medidas fiscales ya se están notando en los surtidores, aunque también reconocen que las cotizaciones internacionales siguen presionando los precios al alza. 

Desde el Ministerio de Economía, destacan cómo la electricidad está actuando de amortiguador del shock energético, gracias al efecto de las renovables, que fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, cuando en el 2019 marcaban el 25% del horario. 

De cara a futuro, la previsión de Funcas es que la inflación se acerque al 4% en los próximos meses, para después ir moderándose, hasta quedar en una media del año del 3,5%. Todo dependiendo, claro está, de la evolución del conflicto. Recordemos que el Banco de España apuntó a una inflación este año del 3%, pero que podía dispararse hasta el 5,9% en el peor de los escenarios contemplados.

Un dato peor de lo esperado, como hemos indicado, ha sido el de la inflación subyacente, que ha aumentado dos décimas, hasta situarse en el 2,9%. En el dato adelantado de hace dos semanas, la tasa permanecía inalterada. Es un mal signo porque no incluye la energía, con lo cual no tendría que estar tan afectada por la primera onda de choque del aumento de los precios del petróleo, y además, es el indicador de las tendencias de fondo de los precios. 

”Este dato refleja tensiones inflacionistas precedentes a la guerra. No tiene que ver con el conflicto o, en todo caso, este impacto sería mínimo”, explica María Jesús Fernández, analista sénior de Funcas, que destaca, por ejemplo, el aumento en los bienes industriales no energéticos, mientras que hay señales contradictorias en los servicios. 

En el primer mes de la guerra, los productos con mayores subidas de precios han sido la recogida de basuras, con un 28,5%, aunque en este caso sin relación con el conflicto, dado que es por la introducción de esta tasa; la joyería y los relojes de pulsera (27,9%), el transporte combinado de pasajeros (26,5%), los combustibles líquidos (22,9%) y los huevos (21,2%).

Respecto al conjunto de los alimentos, el aumento es del 2,7%, lo que supone una moderación de cinco décimas respecto al mes anterior. Es la tasa menor de los últimos meses, pero sin embargo, lo previsible a partir de ahora es un nuevo aumento cuando se trasladen los efectos del aumento de precio de los fertilizantes. 

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

También te puede interesar