
La democracia está “en riesgo” y “no puede darse por sentada”. Sobre este peligro, compartido por muchos países, capaz de inocular un nuevo orden mundial donde desaparezcan las reglas del multilateralismo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los principales líderes progresistas del mundo se unieron ayer en Barcelona para coordinar una vacuna, que entre otros ingredientes debería contar con un reforzamiento de los principios fundacionales de las Naciones Unidas, la mayor organización internacional y principal foro mundial para la paz, la seguridad y la cooperación.
La IV Reunión en Defensa de la Democracia, auspiciada por Sánchez y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reunió en la Fira de la capital catalana a líderes progresistas mundiales como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el de Uruguay, Yamandú Orsi; la de Irlanda, Catherine Connolly, o el de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, entre otros dirigentes gubernamentales de una veintena de países. Aunque de la cita no surgió una declaración conjunta, de las intervenciones de todos los dirigentes emergió el compromiso de impulsar medidas para proteger la democracia en tres ámbitos: con la defensa de las instituciones y el multilateralismo; la preocupación por la polarización y la desinformación en el terreno digital, donde la ultraderecha se mueve con habilidad, y la lucha contra la desigualdad en todos sus ámbitos.
El presidente español llama a actuar frente a quien intenta “impugnar el derecho internacional con la fuerza”
Los participantes en esta cita de alto nivel apostaron por “reforzar la alianza” que les convocaba e impulsar una “acción concertada” para combatir “el miedo con más democracia”, en palabras de Sánchez. Esto se tradujo en una propuesta mayoritaria por reformar la ONU ante su actual ineficacia para resolver retos globales y la proliferación de conflictos internacionales.
Sánchez, Ramaphosa, el expresidente de Chile, Gabriel Boric, y sobre todo Lula fueron explícitos a la hora de reclamar esta renovación de las Naciones Unidas, para que deje de estar en manos de los cinco países que vencieron en la II Guerra Mundial, entre los que están los que menos respetan sus resoluciones, como Rusia o EE.UU.
La cita también abordó el debate sobre la gobernanza digital y la lucha contra las desigualdades
El presidente español llamó a “actuar” frente a quienes intentan “impugnar las reglas del derecho internacional con el uso de la fuerza”, pero advirtió que el sistema multilateral necesita renovarse. Así, “la ONU solo podrá sobrevivir si representa la realidad” y “necesitamos una ONU más democrática y representativa. Ha llegado el momento de que la ONU sea renovada y dirigida por una mujer. Es una cuestión de justicia y de credibilidad”, apuntó.
España apuesta por que una mujer latinoamericana tome el relevo del actual secretario general, António Guterres, cuyo mandato finaliza el 31 de diciembre. El proceso para nombrar sucesor comenzó a finales del 2025, y la expresidenta chilena Michelle Bachelet ha lanzado su candidatura.
Lula advierte de que “la ONU no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo”
El presidente Lula puso especial énfasis en esta cuestión. “La ONU es un instrumento muy valioso si funciona bien”, pero “no funciona”, lamentó. A su juicio, en el momento en que hay más conflictos bélicos desde la Segunda Guerra Mundial, “la ONU no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo”.
Aunque Lula tampoco nombró a Trump, sí hizo clara referencia a su forma de actuar. “No podemos despertarnos todos los días por la mañana e ir a dormir por la noche con el tuit de un presidente de la república amenazando al mundo, declarando guerras”, protestó, por eso exigió que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU se reúnan “para cambiar su comportamiento”, y “si no discutimos eso, nada va a cambiar”, alertó.
Sheinbaum rebaja la tensión con España: “No hay crisis diplomática. Nunca la ha habido”
La apuesta por reforzar la organización internacional fue apuntada por Boric, que también apostó por que una mujer la lidere. Y por el sudafricano Ramaphosa, en su caso, para que África, Latinoamérica y países como India puedan tener representación en el Consejo de Seguridad.
La cita de Barcelona estuvo especialmente marcada por la presencia de la mexicana Sheinbaum, que realizó su primera visita a Europa desde que ocupa el cargo. Nada más pisar la Fira deshizo la tensión diplomática con España por la polémica sobre los abusos de los españoles durante la conquista. El conflicto, heredado del anterior presidente mexicano, Andrés López Obrador, fue sofocado por el reconocimiento del rey Felipe VI hace unos meses y por un “acercamiento” de Sánchez, reconoció la mandataria.
Lula y la presidenta mexicana exponen su preocupación sobre Cuba ante las amenazas de EE.UU.
De resultas, Sheinbaum aseguró que “no existe crisis diplomática. Nunca la habido”, y el apaciguamiento fue rubricado con una reunión bilateral con Sánchez al término de la cumbre, tras la cual la mexicana aseguró que ambos comparten “una gran sintonía” y continuarán “estrechando nuestros tan especiales lazos culturales, económicos y sociales”.
Por su parte, el colombiano Petro, que durante su estancia en Barcelona se ha cuidado de no criticar directamente a Trump –no así a colaboradores como el secretario de Estado, Marco Rubio, y aliados como el israelí Netanyahu–, situó la guerra en Oriente Medio como “uno de los peores pasos dados por gobierno alguno en el mundo en el último tiempo, fuera del genocidio de Gaza”, y pidió construir un proceso de paz serio, sobre la solución de dos estados en Palestina y la necesidad de buscar alternativas al petróleo.
En la cumbre también se abordó la necesidad de luchar contra la desigualdad económica, racial y de género y de poner reglas al universo digital. Sánchez y Lula coincidieron en rechazar “que la desinformación condicione nuestras sociedades o que los algoritmos premien el odio”.
También Sheinbaum y Lula apuntaron su preocupación sobre Cuba, país sobre el que la mexicana propuso aprobar una declaración institucional que rechazara una potencial acción militar por parte de EE.UU.
A las afueras de la cumbre, Vox protestó por que el PSOE haya convertido Barcelona en “la capital de los narcodictadores”, calificando a los dirigentes latinoamericanos que acudieron a una cita que tendrá su próxima edición en México.

