Solo el 37% de las empresas de València y su área metropolitana usan la IA, según un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV) impulsado por el Ayuntamiento de València y la Confederació Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) y presentado este miércoles en la sede de esta última. Reconoce el estudio que su implantación sigue siendo “incipiente y poco estructurada” y que entre los usos más generalizados está la generación de contenidos, la gestión documental o el apoyo a tareas administrativas, donde los beneficios son “inmediatos en términos de ahorro de tiempo y productividad”.
El predominio de pymes y microempresas en el tejido empresarial valenciano contribuye a explicar estos resultados y como señala Nuria Lloret, catedrática de la UPV en Administración Electrónica y experta en IA, “esta realidad favorece que la adopción se inicie con herramientas accesibles, con escasa formalización y sin la participación de equipos especializados”.
Se usan herramientas accesibles, con escasa formalización y sin la participación de equipos especializados
En la apertura de la jornada, la presidenta de CEV Valencia, Eva Blasco, ha señalado que “la adopción de la inteligencia artificial debe ir más allá de la experimentación y consolidarse como una auténtica palanca de competitividad para nuestras empresas”. Para ello, ha incidido en la necesidad de avanzar con una planificación adecuada, tanto en el ámbito empresarial como desde las políticas públicas, que permita acompañar y ordenar este proceso de transformación. Y en esta línea, Blasco ha añadido que “reforzar la colaboración entre administraciones, centros de conocimiento y tejido empresarial es fundamental para asegurar que esta transformación se desarrolle de manera eficaz, con un enfoque realista y orientado a resultados”.
Por su parte Francisco Martín, jefe del Servicio de Empleo y Formación del Ayuntamiento de València, ha resaltado la necesidad de realizar un esfuerzo en la formación de las organizaciones y en el reciclaje de su personal, tanto para obtener el mayor beneficio posible de la aplicación de la IA, como para asegurar su correcto uso. “Sin negar que la IA va a suponer un impacto favorable en el mundo empresarial, hay que estar vigilantes a los posibles efectos negativos de su implementación en el mercado laboral. Corresponde a los agentes sociales y las administraciones fomentar las medidas precisas para facilitar la transición, sin que haya perdedores”, ha afirmado.
Desde el Ayuntamiento de València se apunta que “hay que estar vigilantes a los posibles efectos negativos de su implementación en el mercado laboral”
El informe identifica que las principales dificultades para avanzar en la implantación son organizativas: falta de formación del personal, preocupaciones en torno a la ciberseguridad y la fuga de información, calidad de los datos y la resistencia al cambio la ausencia de políticas internas claras son algunos de los obstáculos más relevantes. Además, aseguran que el conocimiento del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) sigue siendo bajo en la mayoría de las empresas encuestadas, “lo que evidencia una escasa adaptación al marco regulatorio emergente”, apunta Lloret.
Concluye que la clave para los próximos años será superar la fase de experimentación y avanzar hacia una implantación estructurada. Para avanzar, el estudio propone una hoja de ruta que permite avanzar a las empresas en cuatro fases: sensibilización y organización interna, diagnóstico y priorización, pilotos y aprendizaje, y consolidación y escalamiento responsable, que permite a cada empresa avanzar de forma realista, con gobernanza, enfoque práctico y gestión explícita de riesgos.
