Los despidos por ERE crecen un 50%: “Me toca volver a empezar de cero”

Nissan, Glovo, Nestlé, AkzoNobel… El récord de empleo que vive Catalunya choca con un notable repunte en los despidos por ERE. Según las cifras más recientes del Observatori del Treball i Model Productiu, en el primer trimestre se dieron 1.874 salidas por ERE, el 53% más que en el mismo plazo del año pasado y en máximos desde un 2021 marcado por la pandemia. El número de expedientes no repunta tanto (34%), por lo que el tamaño de los ajustes crece. Con los que se han ido conociendo en abril y mayo las cifras irán a más, estirando lo ya vivido en el 2025.

Los ajustes se dan en todo tipo de sectores. Patronales y sindicatos coinciden en que no hay una causa única, que se da un cúmulo de circunstancias. Plantean que no hay un trasfondo común de crisis económica como ocurriera en los procesos del 2012. Por ejemplo, la transformación del motor afecta a Ficosa (170 salidas planteadas) o Serra Soldadura (un volumen similar), y las dudas de la industria impactan en las cajas y embalajes de Cartonajes Internacionales (200), las pinturas de AkzoNobel (120) o las cafeteras de Quality Espresso (80). La pérdida o fin de proyectos aparece en la atención al cliente y los servicios de Majorel (347), en los asientos para automoción Adient Seating (unos 160) o la constructora Limak (399). La IA afecta a un centenar de empleos en la consultora Capgemini. También hay decisiones internacionales que impactan de lleno, como el ajuste global de Nissan (211) o de Nestlé (178).

Los expedientes de extinción pasan de ser el 12% del total a suponer el 47% en apenas unos años

Un factor que está pesando es la inflexibilidad, con cierres de plantas incluidos. Al intentar ajustar la plantilla las empresas pueden optar por suspensiones del contrato, reducciones de jornada o la extinción de la relación. Estos últimos, más severos, preocupan por su repunte. “Desde el 2022 el peso de los expedientes de extinción va creciendo. Entonces eran el 12% del total, y en lo que va de 2026 suponen el 47% de los 151 comunicados o resueltos”, detalla Yésika Aguilar, directora del departamento de Relaciones Laborales de Foment del Treball. Se alegan principalmente motivos productivos y económicos. “Las empresas necesitan hacer ajustes estructurales para dar respuesta a diversas causas: cambios de mercado, de consumo, incertidumbre, automatización, digitalización… Muchas veces estas decisiones pueden contribuir a la continuidad futura”, analiza.

¿Tiene sentido en una situación de bonanza laboral? “Es compatible que se vaya creando empleo y a la vez haya adaptaciones en ciertos sectores”, expone Aguilar. El secretario general de CC.OO. de Industria en Catalunya, Josep Rueda, señala que “estamos muy atentos, pero sin encender alarmas aún. Hemos vivido crisis más estructurales. En el 2008 o el 2012 sí había causas económicas comunes, ahora cada uno parece apuntar a una casuística”. Entiende que se ha dado la circunstancia de que coincidan varios de golpe. “No podemos decir que estemos en una situación crítica industrial”, incide. Sea como sea, cualquier impacto en lo industrial inquieta. Es un entramado más difícil de levantar y un empleo de mayor valor añadido. “Un país se sustenta con industria potente. Que lo perdido no se consiga sustituir por puestos de calidad sí nos preocupa, porque las condiciones suelen ser mejores que en otras áreas”, expone. Así, uno de los desafíos es absorber el empleo perdido. El récord de empleo en Catalunya, por encima de los 3,9 millones de afiliados, se ve como una posibilidad para intentar recolocar afectados. Pero hay que tener en cuenta que los servicios son uno de los motores de crecimiento, con casi el 80% de los afiliados totales.

La pérdida de trabajo en la industria inquieta por el valor añadido y la pérdida de peso de la actividad

Quim Español, abogado del Col·lectiu Ronda, asesora en procesos como el cierre de la planta de Pascual en Gurb. Con una mirada más crítica, afirma que los ajustes en grandes empresas “son decisiones financieras, con mirada prospectiva. Ante la posibilidad de ser menos competitivos o en un entorno económico incierto, abordan ahora el conflicto para no hacerlo luego en una situación crítica”. Achaca también la situación a que la regulación “facilita los despidos”, sin la autorización previa de las autoridades laborales, eliminada en el 2012.

Además de los ERE específicos, Catalunya es la más afectada en otros de carácter nacional como el de Nestlé. La huella industrial y el peso de los servicios lo explica. “Las características del tejido pueden hacer que afecte más”, expone Aguilar. Rueda plantea que Catalunya, País Vasco y Madrid concentran el 70% de la industria, por lo que “si hay algún problema o reestructuración acaba afectando”. La incertidumbre sigue de cara a los próximos meses, con un ojo en las afectaciones por la geopolítica y el cierre de Ormuz.

Nissan plantea 211 despidos en tres centros, tras cerrar la fábrica hace unos años

 

Sonia García: “Me toca vivir lo mismo otra vez, empezar de cero”

Nissan plantea 211 despidos en tres centros, tras cerrar la fábrica hace unos años

Es un dejà vu. Nissan, que en el 2021 cerró su fábrica de Barcelona y los centros de Sant Andreu de la Barca y Montcada, vuelve al ERE. Entonces se llevó por delante 2.500 empleos, y hoy plantea 211 salidas en tres instalaciones de Barcelona y El Prat. Afectará al 40% de su empleo en Catalunya. En el centro de recambios de El Prat, el más afectado con 110 despidos para 122 empleados, trabaja Sonia García (47 años). Para ella es revivir la historia. Entró en Nissan en el 2005, en la fábrica, y cuatro años después sufrió un ERE de la nipona. “Te cambia todo, entre miedos, ansiedad e inestabilidad. Mi vida tomó un giro”, dice. Volvió un año después, entre suplencias, bajas y condiciones laborales peores. “Tuve años muy inestables en lo económico y lo laboral”, repasa. En el 2019 saltó al centro de recambios. Desde allí vio cómo se cerraba la fábrica, cómo se quedaban en la calle sus mejores amistades. García trabaja en el trato con proveedores y el control de stock, y el nuevo ERE supone “volver a revivir todo lo del 2009”. Al cerrar la fábrica se garantizó la continuidad de otros centros. Hasta ahora. “En Nissan siempre hemos sido muy comprometidos. Aquí hay carga de trabajo y no hemos notado caída de la actividad. Hace un mes incluso se ofrecían horas extra”, plantea. Nissan enmarca el ERE en un ajuste global. “La sensación es de tristeza y decepción. De agotamiento, de otra vez lo mismo. De ansiedad por lo que pase, desilusionados y con rabia”. “Aún no sabemos a qué departamentos ni a quién afectará”, lanza. Los empleados creen que el ajuste realmente es un cierre encubierto. Sobre el futuro, arroja sombras. “Tenemos currículum, pero también una edad. Perdemos todo, es empezar de cero otra vez”.

Pascual cierra en Gurb y deja a los trabajadores en un limbo, entre renuncias y una oferta sin detalles

 

Lidia Sandez: “Nos dicen que hoy los niños ya no beben tanta leche”

Pascual cierra en Gurb y deja a los trabajadores en un limbo, entre renuncias y una oferta sin detalles

Cuando en el 2005 Leche Pascual abrió su planta para envasado en Gurb, Lidia Sandez (40 años) ya estaba allí. Muy joven, fue de las primeras contratadas. Tuvo que hacer un par de semanas de formación en Burgos, antes de que arrancara la actividad en la planta catalana. En ella se han envasado bricks y botellas de leche Pascual o Llet Nostra. El grupo ha decidido cerrar la instalación, con unos 80 trabajadores, en julio. Mientras la desmantela, se ha llevado parte de la producción a Aranda de Duero. Casa Tarradellas comprará las instalaciones para otro uso, pero la transición está lejos de ser idílica y asoma un ERE. “En septiembre nos enteramos por la prensa. Desde entonces no nos han dado información, decían que lo que saliera en la prensa era suficiente. Estamos desamparados. Pedimos una reunión que llegó en abril, donde lo único que añadieron es que hoy los niños ya no beben tanta leche”. Esto último no le cuadra: “¿Entonces por qué están trasladando el envasado a Aranda de Duero?”. Sandez pasó por envasado y hoy está en la sala de control. El problema se abre ahora con la transición al nuevo dueño, porque ni se los despide ni se los subroga. “Pascual nos dice que cojamos la baja voluntaria –renuncia– y plantean una oferta en Tarradellas, como un favor. Respetan salario y antigüedad, pero no sabemos ni los puestos, ni los turnos ni qué compromiso hay. Todos nos hemos negado”, expone. “La situación no tiene ni pies ni cabeza. Te hacen renunciar y en algún momento quedarás sin formar parte de una empresa ni otra, sin garantías”, continúa. Los trabajadores sospechan que la empresa se quiere ahorrar las indemnizaciones, incumpliendo la obligación de ejecutar un ERE o negociar compensaciones. Con el apoyo del Col·lectiu Ronda intentan que la empresa negocie y haga las cosas bien. “No teníamos comité. Como empresa familiar, pensamos que las cosas eran de tú a tú. Nos la han jugado”, denuncia. “Tienen dinero y beneficios, es una decepción”, insiste. “Me da nostalgia que se acabe. He estado toda la vida aquí”, lamenta.

Majorel, que presta servicios de moderación en TikTok, lanza un ERE para 347 trabajadores

 

Rafa López: “Pasas de ver gatitos a cómo le cortan la cabeza a alguien”

Majorel, que presta servicios de moderación en TikTok, lanza un ERE para 347 trabajadores

Los ERE llegan también al entorno digital. Rafa López (46 años y que no quiere ser identificado en la foto por privacidad) trabaja en las oficinas de Barcelona de Majorel, filial de la francesa Teleperformance. Es una subcontrata para servicios de moderación o campañas con teleoperadores. Entre sus clientes está Bytedance (TiKTok), pero ha perdido el contrato y plantea la salida de 347 trabajadores adscritos de unos 749 en total. La plantilla cree que hay más motivos detrás, y denuncian abandono en un trabajo con fuerte carga psicológica. Para López serán sus últimos días tras diez años. Era uno de los encargados de revisar el contenido de la red social, tanto vídeos como textos. “Hay cosas que se ven que generan trauma. Puedes estar viendo vídeos de gatitos y luego cómo le cortan la cabeza a alguien”, expone. En un principio se contrataban perfiles jóvenes, pero se ha ido ganando edad por la rotación. Señala la fuerte carga psicológica que genera moderar, que pese al apoyo que brinda la empresa no es suficiente. No compensa. “Hay compañeros con medicación, gente que se va porque no aguanta”, detalla. Y mucha rotación de personal. Los ajustes han sido seguidos: llegaron a ser más de 1.000 empleados, pero la empresa ya ha hecho tres ERE desde el 2024 por la pérdida de clientes, sin presentarse a licitaciones o haciéndolo para otros centros, dice este delegado por USOC. “En parte es por deslocalización –la matriz tiene centros en países con menor coste–. También afecta la IA en cierto grado”, señala. La empresa descarta recolocarlos porque alega pérdidas, explica. En Majorel el salario era algo mejor por un plus de idiomas que si sale a otra firma se pierde: “Si sigo en el sector, será con rebaja. El trabajo no es de calidad, no es cualificado”.

Luis Federico Florio

Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal ‘Bolsillo’, sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.

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