
España como trampolín. Las compañías chinas que operan en el país lo consideran una puerta de entrada a mercados europeos y latinoamericanos. Es una de las conclusiones de un estudio elaborado por ICEX Invest in Spain y KPMG, a partir de entrevistas con más de ochenta representantes de empresas de origen chino, quienes otorgan a España una puntuación media de 8,2 (sobre 10) como hub de acceso a países europeos y un 7,5 a la hora de expandirse en mercados de Latinoamérica.
Los autores del informe indican que el país “tiene un papel sólido como puerta de entrada al mercado único europeo”, mientras que la conexión con América Latina se da a través de los vínculos lingüísticos y culturales. Y añaden que todo ello viene impulsado, además, por convenios fiscales y de inversión, y también por la posición de Madrid como centro de transporte aéreo hacia Europa.
La china CATL tendrá en Zaragoza una gigafactoría de baterías junto a Stellantis
Por el contrario, el acceso a otros mercados es más limitado. Los participantes en el estudio dan, como máximo, un 6 sobre 10 a España en su papel como puente hacia África, Oriente Próximo y “otros mercados” (Estados Unidos, el Reino Unido y otros países asiáticos).
El estudio apunta a la presencia de inversores chinos en sectores “estratégicos” de la economía española, como la energía, el transporte, la logística y la producción para vehículos eléctricos.
En este último, destaca, por ejemplo, la gigafactoría de baterías de la china CATL junto a Stellantis en Figueruelas (Zaragoza), que dará trabajo a 4.000 personas, según se dio a conocer el pasado viernes. Este proyecto, según KPMG e ICEX, constituye “un claro ejemplo de la intención de China de integrarse en los ecosistemas industriales españoles y europeos”.
Asimismo, la firma de automoción Desay SV, tras valorar diversas opciones en Europa, optó por instalarse en España debido a su proximidad estratégica a grandes fabricantes de automóviles, como Volkswagen, Stellantis y Renault, movimiento que también le sirve como vía de entrada a los Veintisiete.
En cuanto al sector de las energías renovables, Empresarios Agrupados Ghesa (EAG), que es propiedad de China Energy Engineering Corporation (CPECC) desde el 2020, ha creado un centro de innovación en Madrid que “refleja la intención de la empresa de usarlo como hub de investigación y desarrollo para Europa y América Latina, en palabras de Jin Tu, responsable de estrategia en EAG y CPECC. Gracias a España, este grupo empresarial pronostica que tendrá buenos resultados en energía solar y eólica, así como en proyectos con baja huella de carbono.
Otro ejemplo de la presencia de compañías chinas en España es Hijos de Carlos Albo. La conservera de origen gallego es actualmente propiedad al 100% de la pesquera china Shanghai Kaichuang. El vicepresidente de la compañía matriz y director ejecutivo de esta filial, Hu Deng, explica en el informe de ICEX y KPMG que “la solidez institucional, la seguridad jurídica y la transparencia de España convierten al país en un atractivo punto de entrada a Europa”.
Y añade que estas condiciones favorecen la inversión y benefician a empresas como Albo, que ahora planea expandir su marca en todo el continente con el apoyo de su matriz china. El ejecutivo señala que la unión de estas empresas ha sido beneficiosa para ambas. Mientras Albo consigue acceso a recursos globales, Shanghai Kaichuang está expandiendo su presencia a escala internacional.
David Höhn, socio responsable de China en KPMG España, afirma que se observa un interés creciente de empresas del gigante asiático por establecerse en España, especialmente en el sector de automoción y en el industrial, que representan “áreas donde el país se está estableciendo como centro estratégico para los grupos multinacionales chinos”.
