El parlamento húngaro elige a András Baka, un juez destituido bajo Orbán, como presidente

El Parlamento de Hungría eligió este martes a András Baka, expresidente del Tribunal Supremo, como nuevo presidente del país, en un momento en que el nuevo gobierno desmantela las estructuras de poder heredadas del exprimer ministro Viktor Orbán.

Aunque el cargo de presidente en Hungría es en gran medida ceremonial, quien lo ocupa tiene la facultad de devolver leyes al Parlamento o remitirlas al Tribunal Constitucional para su revisión. El presidente entrante ha declarado que Hungría “no puede construirse sobre la venganza”, mientras que el primer ministro del país, Péter Magyar, ha sostenido que la depuración de los funcionarios nombrados durante el mandato de Orbán es necesaria para restaurar las normas democráticas y la integridad institucional erosionadas durante su gestión.

El presidente electo ganó con mayoría absoluta

Los legisladores del partido gobernante Tisza eligieron a Baka mediante votación secreta, con 140 votos a favor y seis en contra, sin abstenciones, mientras el partido de extrema derecha Fidesz, de Orbán, boicoteó la votación. Se espera que el exjuez, de 73 años, jure el cargo el 19 de agosto, tras afirmar ante el Parlamento que “el cambio político no debe significar que a partir de ahora la gente tenga que tener miedo o callar en su propio país”.

Orbán y Fidesz han acusado al nuevo gobierno de aplicar políticas “tiránicas”, algo que Magyar y su partido, Tisza, niegan. En sus declaraciones ante el Parlamento tras su elección, Baka criticó el desempeño de los cuatro gobiernos sucesivos de Orbán y señaló que uno de los mayores retos para Hungría era la profunda polarización social y política surgida durante los 16 años de poder del expremier.

La elección de Baka llegó tras semanas de disputas por parte de Tisza para destituir a Tamás Sulyok, presidente de la era Orbán, quien fue nombrado y confirmado por el partido de Orbán en 2024. Magyar, que se ha referido a Sulyok como “el títere de Orbán”, había pedido la renuncia del expresidente tras la victoria arrolladora que él y Tisza obtuvieron en las elecciones de abril de este año. Ante la negativa de Sulyok, Tisza aprobó una enmienda constitucional que puso fin a su mandato, la cual Sulyok firmó de mala gana en julio.

Desde que asumió el cargo en mayo, el gobierno de Magyar se ha dedicado a desmantelar lo que él llama la “mafia” de Orbán. Ha destituido a numerosos funcionarios políticos considerados responsables de haber facilitado el gobierno autocrático de Orbán y ha suspendido la televisión y la radio públicas de Hungría, a las que acusa de haber funcionado como una “fábrica de propaganda”. La nueva administración creó un organismo encargado de investigar los abusos financieros cometidos durante el gobierno anterior e impuso un límite de 12 años para los legisladores y de 8 años para los primeros ministros.

El presidente entrante trabajó durante casi 20 años en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos antes de convertirse en presidente del Tribunal Supremo de Hungría en 2009, cargo del que fue destituido en 2011 bajo el gobierno de Orbán. 

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