Cuando mañana comience el recuento de los votos de las elecciones legislativas de medio mandato, en los 50 estados de Estados Unidos, es probable que los resultados parezcan muy positivos para los republicanos, pero se vayan equilibrando con el paso de las horas. Es el llamado “espejismo rojo”, y se produce porque los demócratas tienden a votar por correo y de forma anticipada en una proporción mayor, unos votos que se cuentan los últimos.
En función del sistema de recuento de cada estado, y de lo ajustada que sea la votación, el resultado final podría tardar varias horas, días e incluso más de un mes en el caso de que en Georgia, un estado competitivo, ningún candidato al Senado obtenga mayoría y tengan que ir a segunda vuelta. Sin embargo, lo más probable es que el mismo miércoles ya se sepa quién ha logrado la mayoría en las dos cámaras del Congreso estadounidense, y por tanto los límites que tendrá el presidente Donald Trump para hacer avanzar su agenda en los últimos dos años de su mandato.
Los republicanos mantienen en la actualidad estrechas mayorías tanto en la Cámara de Representantes (218 a 215) como en el Senado (53 a 47), y en los comicios de medio mandato se renuevan la totalidad del primero y un tercio del segundo. Para dar la vuelta a ambos, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños, algo que es más sencillo en la cámara baja, pues hay más distritos en juego. A continuación, contemplamos los distintos escenarios que pueden surgir en función del resultado de las cruciales elecciones legislativas de este martes.
Los demócratas ganan la Cámara de Representantes
El precedente histórico muestra que, en los últimos 40 años, el partido del presidente ha perdido escaños en la cámara baja en ocho de las diez midterms celebradas, y seis en el caso del Senado. La mayoría de encuestas coinciden en que se repetirá la tendencia y, aunque hay un amplio consenso en que los demócratas recuperarán la Cámara de Representantes, hay más cautela respecto a la posibilidad de lograr una mayoría en el Senado, donde la mayoría de los 35 escaños en juego se disputan en estados marcadamente conservadores.
Este es, por tanto, el resultado más esperable: una victoria a medias de los demócratas, que permitiría a los republicanos presumir de haber parado un golpe mucho mayor, a salvo de la temida “ola azul”. Es lo mismo que ocurrió en el 2018, en las elecciones de mitad del primer mandato de Trump, por lo que el precedente puede dar una idea de lo que ocurriría tras este escenario.
La consecuencia más evidente es que los demócratas ganarían capacidad para vetar cualquier iniciativa legislativa republicana, por lo que supondría un freno relativo a la agenda de Trump, quien igualmente podría firmar órdenes ejecutivas para hacer avanzar gran parte de su agenda, como lleva haciendo todo el mandato. Sin embargo, hay competencias exclusivas del Congreso, como la política comercial o la declaración de guerra, que requieren mayorías en el legislativo.
A pesar de ganar poder de control sobre el gobierno, los demócratas difícilmente podrían aprobar leyes, pues necesitarían una mayoría en el Senado y, en caso de que lo consiguieran, Trump mantendría su poder de veto presidencial (que solo se puede anular mediante el voto de dos tercios de cada una de las cámaras). Sin embargo, precisamente eso les permitiría marcar la agenda y culpar a Trump y los republicanos por las leyes no aprobadas en materia de sanidad, abordo, vivienda o centros de datos, entre otros asuntos.
Además, al ganar el control de la cámara baja, los demócratas tomarían el control de sus distintas comisiones, con lo que obtendrían capacidad para emitir citaciones judiciales e investigar la corrupción y otros posibles delitos de la Administración Trump y la familia del presidente. Esto incluye la posibilidad de iniciar el procedimiento para un juicio político (impeachment), como los dos que ya se produjeron durante el primer mandato de Trump, aunque fracasaron por la falta de mayoría en el Senado.
Los demócratas arrasan y recuperan las dos cámaras
El gran objetivo de los demócratas es obtener la mayoría en el Senado de EE.UU. De los 35 escaños en juego, 22 están actualmente en manos republicanas, en su mayoría en estados en los que Trump ganó en el 2024 con amplios márgenes. Para salir triunfantes, los demócratas deben mantener escaños competitivos, como Michigan o Georgia, y dar la vuelta al menos a cuatro ocupados actualmente por republicanos, como Iowa, Ohio, Maine o Alaska, que se presentan como los más asequibles, o dar la sorpresa en bastiones republicanos, como Texas, Kansas o Florida, donde en las últimas semanas se han ajustado las encuestas.
Si eso ocurre, la sociedad estadounidense habrá enviado un mensaje claro de rechazo a Trump, quien ha incumplido algunas de sus principales promesas de campaña, como reducir el costo de la vida, deportar solo a inmigrantes indocumentados, no iniciar ninguna nueva guerra o terminar las de Ucrania y Gaza en 24 horas.
En este escenario, los demócratas podrían aprobar todo tipo de iniciativas legislativas, pero su poder estaría fuertemente limitado por el poder de veto de Trump. “Lo vetaré todo y entonces los demócratas vendrán y querrán llegar a un acuerdo”, dijo el presidente la semana pasada sobre la posibilidad de trabajar con un Congreso de mayoría demócrata. Aun así, Trump también tendría que negociar con sus adversarios para aprobar los presupuestos o para confirmar sus nombramientos, por lo que vería muy restringido su poder.
Los republicanos mantienen el control del Congreso
Aunque parece el escenario menos probable, no hay que descartar la posibilidad de que, de nuevo, las encuestas vuelvan a fallar a la hora de medir el apoyo real del presidente Trump. Si los republicanos conservan su mayoría en las dos cámaras legislativas, verán legitimada su agenda política, con un control absoluto del poder en Washington. En este escenario, el único límite efectivo a Trump sería el poder judicial, como ha ocurrido en los dos primeros años de su mandato, en los que decenas de sus órdenes ejecutivas han sido bloqueadas en los tribunales.
