Francia ha reaccionado conmovida, triste e también indignada ante el descubrimiento, este jueves, de un cadáver que, a falta solo de la verificación definitiva por la autopsia, ha de ser forzosamente el de Lyhanna, la niña de 11 años que llevaba desaparecida desde el viernes pasado.
Según la fiscalía, el cuerpo infantil encontrado en el interior de un silo de una explotación agrícola a 15 kilómetros de Fleurance, en el departamento sureño de Gers, al oeste de Toulouse, llevaba ropa “similar” a la que vestía Lyhanna cuando fue vista por última vez. Probablemente no se confirmó la identidad de manera oficial por el doloroso trámite de comunicarlo a los padres y de una eventual identificación visual por su parte. Dadas las altas temperaturas de los últimos días y al ser un silo, el proceso de descomposición del cadáver podría haber sido rápido.
El principal sospechoso, Jerôme B., de 41 años, lleva días detenido. Se le vio en su vehículo con la niña, que era amiga de una de sus hijas, antes de que se perdiera el rastro de la pequeña. Durante los interrogatorios ha mantenido el silencio. Jerôme B. había trabajado en establecimientos escolares.

Este caso ha provocado una tormenta política y mediática porque el presunto autor fue acusado varias veces en el pasado de relaciones inapropiadas con menores y también de violaciones, aunque la justicia no encontró pruebas concluyentes o bien la investigación se demoró por cuestiones burocráticas.
Para los partidos de derecha y de extrema derecha -y sobre todo para los medios que promueven su agenda política- este nuevo drama no es sino otra prueba de la falta de autoridad del Estado y de una justicia demasiado blanda o incompetente. Pero también la líder ecologista, Marine Tondelier, lamentó los fallos “de un sistema político-judicial incapaz de gestionar el asuno de las violencias sexistas y sexuales”.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, se mostró “aterrado” de ver “el disfuncionamiento de la cadena judicial”. Tanto él como el titular de Interior, Laurent Nuñez, han sido convocados este viernes por el primer ministro, Sébastien Lecornu, para analizar la situación.
La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, dijo “compartir la indignación de todos los franceses” sobre los errores cometidos en las investigaciones sobre el hombre sospechoso de haber matado a la niña y se comprometió, en nombre del Ejecutivo, a aumentar los medios de la justicia”.
Los padres de Lyhanna, por su parte, pidieron a través de su abogado que “se preserve su intimidad y se deje trabajar a la justicia con toda serenidad”. “A la espera de la autopsia, es tiempo de recogimiento y de duelo”, añadió el letrado.

