Las empresas industriales catalanas sufren un grave problema de atracción de trabajadores y talento. De las 26.000 ofertas de empleo que generan cada año, solo logran cubrir el 42%, de manera que unos 15.000 puestos de trabajo quedan vacantes por falta de candidatos con formación adecuada. “No se trata de un reto solo cuantitativo sino cualitativo, la formación no se adapta a la especialización y a las competencias transversales”, ha señalado Ana Navés, directora de la Fundació per la Indústria, durante la presentación del informe Talent Industrial a Catalunya este miércoles en Barcelona, elaborado por la consulta KPMG.
El sector, representado por Amec, FemCAT, el Col·legi d’Enginyers y la Fundació per la Indústria, ha expuesto este desajuste entre las necesidades de las compañías y el sistema formativo, que a la postre afecta a la productividad y al conjunto de la economía en general. Del análisis se desprende que el sistema educativo catalán genera poco más de 11.600 personas susceptibles de orientar su carrera al sector industrial cada año.
La búsqueda de trabajadores de fuera de Catalunya tampoco resulta sencilla, han señalado, pues las empresas necesitan trabajadores con un nivel determinado de formación, muy específico para las actividades que desarrollan (I+D, electrónica, mecatrónica, electromecánica…). El director corporativo de personas de BonÀrea, Xavier Moreno, ha explicado durante el acto que el grupo necesita incorporar cerca de 1.000 personas cada año para acompasar su crecimiento y la digitalización que están emprendiendo.
El proceso de automatización acelerado que experimenta la industria provoca pues que se requieran cada vez más perfiles relacionados con la ingeniería y la digitalización. Así, el perfil con más vacantes abiertas es el relacionado con las operaciones, que concentra un 32% de los puestos sin cubrir, seguido de las técnicas, con un 29%. El perfil comercial suma un 18% de las posiciones abiertas, seguido del de gestión (15%) y el de innovación y transformación (6%).
Necesidad de subir salarios
El análisis señala asimismo desajustes estructurales, con roles más críticos que otros. Es el caso, precisamente, de las profesiones comerciales que no disponen de ningún programa específico dentro de la oferta formativa catalana, lo que provoca que el 100% de las vacantes no se cubran con el talento generado por el sistema educativo.
Estos roles, asegura el estudio, son “muy demandados por las empresas, que necesitan profesionales capaces de combinar conocimiento tecnológico con habilidades comerciales”. Por otra parte, los perfiles de gestión e innovación y transformación presentan un desajuste del 87% y del 77%, evidenciando que no se generan profesionales capaces de liderar proyectos industriales complejos, gestionar equipos técnicos o impulsar iniciativas de digitalización y I+D.
Estos desajustes entre oferta formativa y demanda laboral industrial son generalizados en toda Catalunya, pero se intensifican especialmente en Girona, donde la brecha se eleva al 76% por la falta de centros de FP especializados. En Barcelona, que concentra la mayor parte de los programas formativos industriales, la oferta es igualmente insuficiente para absorber el volumen de talento que buscan las empresas, con un 57% de vacantes sin cubrir. Por su parte, Lleida y Tarragona sufren también una importante brecha también, aunque más moderada, del 44% en ambos casos.
Entre las causas, las asociaciones industriales han señalado la falta de oferta adecuada a las necesidades de las empresas en los institutos y universidades, el insuficiente desarrollo de la FP dual o el desconocimiento de un sector que muchos jóvenes ven como poco atractivo. El director general de Industria de la Generalitat, Xavier Roca, incluso ha afirmado que los jóvenes acusan “falta de cultura del esfuerzo” y trabajar en una fábrica les resulta desmotivador.
Ahora bien, las empresas también han asumido su parte de responsabilidad. Los salarios de entrada en el sector, han reconocido, son bajos comparados con otras actividades y los horarios y turnos rotatorios tampoco favorecen la conciliación personal que las nuevas generaciones valoran más que nunca. “Más talento y menos convenio”, ha recomendado al respecto Xavier Moreno, de BonÀrea. Traducción: hay que pagar más a los trabajadores.
Con el diagnóstico listo, las asociaciones industriales se disponen ahora a impulsar un plan de choque para atraer vocaciones. La implicación de las empresas y la colaboración con la administración pública para adaptar la oferta formativa estarán entre los ejes de las propuesta.
