
Cuatro días después de que diversos grupos armados atentaran contra posiciones estratégicas en Mali, el líder de la junta militar, Assimi Goïta, ha reaparecido para poner fin a las especulaciones sobre su posible fallecimiento. En su mensaje, el coronel ha afirmado que la situación del país se encuentra “bajo control”, a pesar de que la capital, Bamako, atraviesa una crisis de seguridad crítica que ha dejado al territorio sumido en la incertidumbre tras confirmarse la muerte de al menos 23 personas durante los recientes ataques.
Esta ha sido la primera intervención de Goïta desde la ofensiva coordinada por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), filial de Al Qaeda en el Sahel, y el Frente de Liberación de Azawad (FLA), que reclama la independencia de una zona al norte del país. En un discurso difundido por la cadena pública ORTM, Goïta anunció la “neutralización” de los asaltantes y trató de calmar a la población, aunque reconoció la “extrema gravedad” de los hechos e instó a los ciudadanos a un “despertar nacional” para evitar la fractura del Estado.
Los ataques siembran la duda sobre la capacidad de gobierno de Goïta
La capacidad de gobierno del líder maliense, que encabeza la junta militar surgida de los golpes de Estado de 2020 y 2021, ha sido puesta en duda los últimos días debido a su ausencia y mutismo. Los ataques del pasado sábado socavan la narrativa oficial, que sostenía que las nuevas alianzas extranjeras y el reforzado esfuerzo bélico habían revertido el avance de los insurgentes. La confirmación de que su mano derecha y ministro de Defensa, Sadio Camara, murió durante los atentados ha agravado la situación, ya que Camara era considerado el principal arquitecto del acercamiento político y militar con Rusia en los últimos años.
Como muestra de la fragilidad que impera en el país, el Ejército maliense ha abandonado posiciones clave en la región de Gao, el segundo enclave militar más importante después de la guarnición de Kati, feudo de la junta situado cerca de la capital que ha sido escenario de combates encarnizados.
La ofensiva yihadista y rebelde culmina con el control de la ciudad estratégica de Kidal
Mientras tanto, la ciudad estratégica de Kidal ha vuelto a caer bajo dominio rebelde este fin de semana. Kidal había estado bajo el mando de grupos insurgentes durante décadas antes de que el Estado recuperara su control en noviembre de 2023, gracias a una ofensiva apoyada por los mercenarios del Grupo Wagner. Sin embargo, la pérdida de este enclave estratégico supone un duro revés para las aspiraciones de la junta. Según los analistas, la inusual alianza táctica entre los yihadistas del JNIM y los independentistas del FLA no tiene como objetivo final la toma del poder en Bamako, sino la reconquista y consolidación definitiva de las regiones del norte del país, aprovechando la debilidad estructural de un régimen que acaba de perder a su principal estratega militar.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia ha recomendado, mediante un comunicado, “una salida temporal lo antes posible a través de los vuelos comerciales aún disponibles”. Actualmente, 4.200 franceses figuran inscritos en el registro consular, cifra a la que deben sumarse los no registrados, que se estiman en unos 3.000. Dos tercios de este colectivo son ciudadanos con doble nacionalidad asentados en Bamako.
