Ucrania obliga a Rusia a celebrar el desfile de la Victoria sin armamento pesado

Rusia no puede dejar de celebrar el Día de la Victoria, porque forma parte de su actual ADN, pero en el desfile militar del próximo mes no habrá presencia de armamento pesado y los tanques y los carros de combate no traquetearán como en otras ocasiones sobre los adoquines de la plaza Roja de Moscú durante el tradicional desfile militar.

En un comunicado, el Ministerio de Defensa de Rusia justificó esta decisión por la situación de las operaciones militares de la guerra en Ucrania.

“Tomarán parte en la parada personal de instituciones educativas militares superiores y representantes de todas las ramas de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa”, dijo Defensa el martes por la noche. En el anuncio, indicó que no participarán varias escuelas militares, los cuerpos de cadetes “ni la columna de equipamiento militar, en relación con la actual situación de las operaciones” en el frente de batalla.

Sin tanques ni misiles en la plaza Roja

Este miércoles el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha explicado que el próximo 9 de mayo, cuando se conmemore el 81 aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, por la plaza Roja no se mostrarán ni tanques ni baterías de misiles. Con esta medida, sintetizó, se intenta minimizar el peligro en un contexto de “amenaza terrorista”, que Moscú atribuye a Ucrania.

“El régimen de Kyiv, que todos los días pierde terreno en el campo de batalla, ahora se ha lanzado a la actividad terrorista. Por lo tanto, en el contexto de esta amenaza terrorista, por supuesto, se están tomando todas las medidas para minimizar el peligro”, dijo en una rueda de prensa el jefe de prensa del presidente ruso, Vladímir Putin.

Sí participará en la parada militar la aviación. Aviones de combate Su-25 y equipos acrobáticos volarán sobre la plaza Roja y, como es habitual, “pintarán el cielo de Moscú con los colores de la bandera de Rusia”, dijo Defensa.

En las últimas semanas, los blogueros militares rusos habían sugerido que Moscú se estaría planteando suspender este evento, o tal vez posponerlo, como sucedió en 2020, el año de la pandemia de coronavirus.

Para sostener esta posición, los blogueros recordaban que, entre otros, los misiles de crucero Flamingo desarrollados por la industria militar ucraniana tienen un alcance de 3.000 kilómetros. Con ellos, el ejército ucraniano ya ha alcanzado objetivos en los montes Urales y en el óblast de Samara. Moscú dista de la frontera ucraniana 450 kilómetros.

La fiesta más importante para los rusos es un acontecimiento anual desde 1995

Desde 1995, cuatro años después del fin de la URSS, el desfile se celebra anualmente el Día de la Victoria, cuando el entonces presidente ruso Borís Yeltsin decidió convertir en habitual unas pompas que en tiempos soviéticos se reservaban para fechas redondas. En la época de Putin, la fiesta ha adquirido tintes patrióticos.

La victoria del Ejército Rojo y la defensa del país tras la invasión de las tropas hitlerianas se interpretan desde el poder como acciones heroicas. También se ha intentado ensalzar la figura de Iósif Stalin, el dictador soviético durante la confrontación.

Estos sentimientos se han acentuado coincidiendo con la guerra en Ucrania. Por eso suspender el acto más importante de la fiesta más sagrada de Rusia podría dañar la imagen del Kremlin, precisamente en un momento en el que las encuestas indican que la popularidad de Putin está a la baja.

Ensayos preliminares suspendidos

En los últimos meses los drones ucranianos han atacado con éxito diferentes puntos del territorio ruso. Además de los Urales, en marzo alcanzaron los puertos exportadores de petróleo ruso de Primorsk y Ust-Luga, en el mar Báltico, y este abril una refinería en Tuapsé, ciudad a orillas del mar Negro.

Ante esta situación varias ciudades, incluida Moscú, han suspendido algunos de los ensayos que se suelen llevar a cabo con anterioridad al desfile del Día de la Victoria.

Para que no haya dudas, además del mensaje del Ministerio de Defensa, Peskov aseguró que “sí habrá” desfile en la plaza Roja, “aunque recortado”. La parada militar que pasará por el centro de Moscú estará compuesta sobre todo por personal militar a pie. Pero faltará el estruendo de los tanques, las baterías antiaéreas o los misiles intercontinentales, cuya presencia parecía algo sagrado desde hace años.

Motivos de seguridad también se han alegado para efectuar cambios o incluso suspender los desfiles militares en otras ciudades de la extensa geografía de Rusia.

En San Petersburgo la parada militar también será “reducida” y en Nizhni Nóvgorod y Kaliningrado se ha cancelado

El medio Fontanka.ru se lamentaba este miércoles de que en el de San Petersburgo, la segunda urbe del país, no se podrá ver ni armamento pesado ni la tan celebrada columna mecanizada, con vehículos de combate como el T-34, un tanque legendario soviético ampliamente usado en la Gran Guerra Patria, el nombre con el que aquí se conoce a la parte de la Segunda Guerra Mundial que les tocó luchar.

En Izhevsk, capital de la república de Udmurtia (Volga), en la parada militar no habrá armamento pesado moderno, aunque sí vehículos históricos. “Para garantizar la seguridad de los habitantes”, el Comité Antiterrorista regional ha suspendido varios eventos, como la manifestación del Primero de Mayo o la marcha del “Regimiento Inmortal”, que se suele celebrar tras el desfile de la Victoria y donde los asistentes llevan fotos de sus familiares que lucharon contra la Alemania nazi.

En Nizhni Nóvgorod, la séptima ciudad de Rusia por población, el desfile militar se ha suspendido y la marcha del “Regimiento Inmortal” se celebrará en línea, una modalidad puesta en marcha durante la pandemia. Tampoco habrá desfile en el enclave báltico de Kaliningrado.

Gonzalo Aragonés

Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la «prehistoria» trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.

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