En Catalunya, el 49,1% de los trabajadores extranjeros con educación superior están sobrecualificados, lo que supone más de 142.000 personas trabajando por debajo de su nivel formativo. Así lo expone el estudio Bones pràctiques en integració laboral de les persones migrades, presentado este martes por el CTESC. Entre quienes llegan al país habiendo cursado estudios postobligatorios, este porcentaje es del 38,5%.
El informe pone de relieve que esta sobrecualificación afecta más a los inmigrantes extracomunitarios: alcanza el 44,1% en total y el 58,1% entre quienes tienen estudios superiores. Este desajuste entre la formación universitaria y los trabajos desempeñados, que no requieren ese nivel educativo, destaca especialmente entre la población de nacionalidad africana (62,0%) y la de Asia y Oceanía (63,9%). En la misma línea, el CTESC expone que los trabajadores inmigrantes concentran casi el triple de ocupaciones de baja cualificación (21,7%) que la población española (7,7%).
El ente también destaca que las mujeres extranjeras son las que salen peor paradas de esta situación: su tasa global de sobrecualificación es del 45,5% y del 52% entre las comunitarias. Esta dedicación a ocupaciones menos cualificadas contrasta con el hecho de que las mujeres activas extranjeras tienen un nivel formativo ligeramente superior al de los hombres extranjeros y algo inferior al de las mujeres de nacionalidad española.
El CTESC destaca que las mujeres migrantes extracomunitarias son las que salen peor paradas de esta situación
Ante este efecto, el CTESC recomienda como buena práctica para la integración laboral de los migrantes los programas de acreditación de competencias y homologación de títulos. El “exceso de burocracia” y la “lentitud de estos procedimientos”, incide el organismo, actúan a menudo como freno para que las personas recién llegadas puedan conseguir trabajos más adecuados a su nivel formativo.
El organismo que asesora a la Generalitat en materia laboral recuerda que las migraciones “son el principal motor de crecimiento poblacional de Catalunya desde 2018”. Aunque muchas de estas personas acaban trabajando, el CTESC apunta que solo el 17% de los primeros permisos de estancia concedidos en 2024 en España fueron por motivos laborales.
El estudio explica cómo la participación en el mercado de trabajo catalán de las personas extranjeras se caracteriza por tasas de actividad similares a las españolas, pero menores niveles de ocupación y mayores tasas de paro. El desempleo entre los migrantes es del 13,9%, en comparación con el 7,7% de los autóctonos, con peores indicadores para algunas nacionalidades como la africana, con un 28,4%.
Entre las buenas prácticas que identifica el CTESC también se hace especial hincapié en la lengua como elemento “clave” y “acelerador” para la integración laboral de los migrantes. Además, el CTESC sugiere impulsar y escalar los programas basados en itinerarios personalizados, que combinan contratación, orientación, formación y mentoría. Finalmente, considera que las regularizaciones extraordinarias, como la que ha impulsado el gobierno español este año, “representan una oportunidad estructural”, pero avisa que su efectividad dependerá de la capacidad de las oficinas de extranjería y los servicios públicos de ocupación. “Hace falta reforzar los recursos y la coordinación administrativa”, concluye.
