Rusia vota al partido de Putin mientras Ucrania lanza su “mayor ataque” a Moscú

“Si eres seguidor de la oposición, no hay a quién votar. Así que he optado la opción menos mala”, explica una joven de 21 años, que dice que la llamemos Ludmila, frente al colegio electoral número 1 de Moscú, instalado en la Casa Central del Actor, junto a la céntrica calle Arbat. Rusia celebraba este domingo la última jornada de sus elecciones legislativas, las primeras de este tipo en plena guerra contra Ucrania. Instalada ya en la vida de los rusos tras cuatro años y medio de combates, también hizo hoy acto de presencia. Cientos de drones ucranianos se dirigieron hacia la capital de Rusia, alcanzaron una refinería y provocaron tres muertos y 21 heridos en pueblos y ciudades de la región. Fue, dijo el alcalde Serguéi Sobianin, el “mayor ataque de la historia”.

El resultado de la votación para elegir a los 450 diputados de la Duma (Cámara Baja) estaba cantado desde hace tiempo, debido a la ausencia de oposición real. Rusia Unida, el partido del presidente ruso, Vladímir Putin, ha ido perdiendo popularidad a media que avanzaba la guerra, pero el férreo control del Kremlin le asegura la victoria. Esta quedó confirmada este domingo por la noche con los primeros resultados oficiales. Tras escrutar casi el 14 % de los votos, la formación oficialista obtuvo el 57,54 % por listas de partidos, que otorgan la mitad (225) de los escaños. La otra mitad se elige por circunscripciones uninominales, en las que Rusia Unida suele incluso obtener una victoria más abrumadora.

El líder del partido Yábloko, excluido de las elecciones, inutiliza su papeleta y escribe en ella: “Por la paz”

Hablamos con Ludmila poco después de las 12 del mediodía del domingo. La oposición en el exilio había pedido a los rusos que fuesen a votar a esa hora, para que se organizasen largas filas y se mostrase así el rechazo al Kremlin en una acción que llamó “Mediodía por una Rusia pacífica”.

En 2024, cuando se celebraron las últimas elecciones presidenciales en las que Putin revalidó su mandato, unas doscientas personas se presentaron de golpe en este mismo colegio electoral y formaron una llamativa fila hasta el popular Teatro Vagtángov del otro lado de la calle Arbat, como pudo entonces comprobar La Vanguardia . Hoy no había ni un alma, salvo varios ancianos renqueantes que, con ayuda de los guardias de seguridad, subían los escalones para depositar su voto.

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También se dejaba caer algún que otro joven solitario, que al salir aceptaba hablar con el periodista, o parejas de mediana edad que no querían saber nada de la prensa. Ludmila dice que ha votado al Partido Comunista de Rusia, una de las formaciones de la “oposición sistémica”, es decir, la que forman los partidos de la Duma (Cámara Baja) que ejercen de oposición formal al oficialista Rusia Unida pero votan con él todas las iniciativas del Kremlin y apoyan la intervención militar rusa en Ucrania. “Yo soy seguidora de Yábloko, pero como usted sabe le retiraron de las listas en agosto”, apunta la joven estudiante.

El mes pasado el Supremo apartó a Yábloko de la carrera electoral por listas de partido. En un gesto de desafío su líder, Nikolái Ribakov, inutilizó su papeleta en el momento de votar en San Petersburgo y escribió en ella: “Por la paz”. La formación sí pudo presentar candidatos por circunscripciones uninominales, pero sus probabilidades de lograr algún diputado son muy bajas.

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Después, un jubilado de 65 años, asegura que ha votado por Rusia Unida, que es la mejor opción para defender los intereses de Rusia, pero afirma que la guerra tiene que terminar porque “es una verdadera tragedia”. ¿Su nombre? “Mejor eso no lo digo”, responde.

Casi dos tercios de los rusos quieren el fin de la guerra, conocida oficialmente aquí con el eufemismo de “operación militar especial”. Según una encuesta de agosto del independiente Centro Levada, el 62 % apoya negociaciones de paz frente al 28 % que prefiere seguir los combates. Sin embargo, la mayoría rechaza hacer concesiones a Ucrania para llegar a la paz, lo que significa que esta debe aceptar las condiciones del Kremlin.

Cientos de drones ucranianos recordaron a Moscú la actual situación bélica que vive Rusia. Los ataques alcanzaron una importante refinería de la capital rusa, ya atacada en junio, aunque los mayores daños se produjeron en la región circundante, la Provincia de Moscú, donde fallecieron tres civiles.

El alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, aseguró que este ha sido el ataque más potente, en cuanto a número de drones, que las fuerzas ucranianas han lanzado contra la principal urbe del país, de 13 millones de habitantes.

“Si eres de la oposición, no hay a quién votar”, dice una votante en el centro de Moscú

El Ministerio de Defensa ruso informa del derribo de 450 aviones no tripulados, aunque el regidor de la capital contabilizó 1.600 en 24 horas: “Es el mayor ataque de la historia”, aseveró. Sobianin dijo que Kyiv quería interrumpir las elecciones, pero “el enemigo no lo ha conseguido”.

En estas circunstancias “es imposible que la situación en Rusia pueda ir a mejor”, aseguraba junto al colegio electoral de la calle Arbat una votante de Yábloko, de 43 años y que da el nombre supuesto de Olga. El Ministerio de Defensa ruso anunció que, como respuesta, va a “intensificar” sus ataques “con armas de precisión” contra la capital ucraniana, Kyiv.

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