
José Luis Rodríguez Zapatero tiene varias caras. La primera, la del político progresista comprometido con el no a la guerra y con los avances sociales como la ley de Igualdad, el derecho al aborto o el matrimonio homosexual. La segunda, la de un presidente del Gobierno socialista que dirigió un equipo sin grandes escándalos durante siete años, pero con la cuestionable gestión de la crisis económica que le costó el mandato. La tercera, la de un exjefe del Gobierno de perfil bajo, con acercamientos a países como Venezuela o China. Y desde el pasado martes: una cuarta, la del primer exmandatario español investigado por presuntamente dirigir una “trama organizada” dedicada a enriquecerse a cambio de sus influencias en altas instancias.
El juez de la Audiencia Nacional que le investiga, José Luis Calama, dibuja de manera clara la pirámide de la red “estructurada, asumiendo distintas funciones cada uno de sus partícipes”. Zapatero está en la cúspide, seguido por su amigo y hombre de confianza, Julio Martínez, con la ayuda del empresario Manuel Aaron Fajardo, quienes fueron ayudados por la secretaria del expresidente, Gertrudis Alcázar, el administrativo de Martínez, encargado de la facturación “ficticia”, Cristóbal Cano, y los máximos responsables de la compañía Plus Ultra, con quienes han estado vinculados desde 2021 para cobrar en diferido la presunta ‘mordida’ a cambio de lograr que el Gobierno les diera 53 millones de euros por vía de un rescate financiero.
Escalón 1: El jefe de la trama
José Luis Rodríguez Zapatero
Le llaman Z. Ejerce funciones de “dirección y control”, es “núcleo decisor y estratégico de la red”. Habría puesto sus contactos personales y capacidad a altos cargos de la administración al servicio de terceros interesados en obtener decisiones favorables. Su liderazgo no se manifiesta de forma formal o pública, sino a través de su capacidad de “dirección, coordinación y supervisión”. Evita en lo posible la ejecución directa de las gestiones más comprometidas. Así es como el juez define al expresidente del Gobierno dentro de la organización. Mensajes como: “nuestro pana Zapatero detrás”; “lo tiene Grupo Zapatero desde esta mañana. Ya estaban en ello (dicen)”; “los de gowair saben todo lo que hacemos incluso que zapa es nuestro contacto”; o “Zapatero va a intentar que nos den los permisos sin que tenga que intervenir la embajada de España”, son algunos de los mensajes analizados para el juez para fijar su papel en la red.

En síntesis, su papel en la trama investigada habría sido la de influir para que el Gobierno rescatase a Plus Ultra, cobrar por ello medio millón de euros, utilizar las empresas de su amigo para estos pagos, ordenar la creación de una sociedad en Dubai o cobrar de empresarios venezolanos –incluso a través de la empresa de sus hijas– a cambio de mover sus hilos en el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro. En total, se sospecha que han acabado en sus bolsillos en torno a los dos millones de euros.
Escalón 2: Los lugartenientes
Julio Martínez Martínez y Manuel Aarón Fajardo
Julio Martínez es el amigo de Zapatero, con quien hace deporte por el madrileño monte del Pardo y quien contrató a la empresa de sus hijas Whathefav para que maquetaran los informes confidenciales elaborados por su empresa Análisis Relevante y por lo que cobraron 240.000 euros. El juez le define como “lugarteniente principal y figura visible”. Es quien asume el contacto directo con los clientes, ejecuta las instrucciones de Zapatero y encabeza formalmente el entramado societario para canalizar los fondos, tanto en España como en territorios offshore. Era la cara visible de la red: “no hablo con él directo, hablo con lacayo”, decían los máximos responsables de Plus Ultra sobre las negociaciones con Zapatero.
Martínez es el hombre más próximo al exmandatario socialista, quien, según el juez, le habría transferido en cuatro años medio millón de euros. Ahora, ambos están investigados. Por ahora, Martínez ha guardado silencio. Zapatero se sienta ante el juez el próximo día 2 y a partir de ahí se verá si alguien tira de la manta.Tal y como consta en algunos mensajes hallados por la Policía, Martínez forma parte del “Grupo Zapatero”, al igual que Manuel Aarón Fajardo, “otro lugarteniente” pero en su caso con Venezuela como lugar de acción. Los investigados hablan de él en sus conversaciones como “la pieza de ZP en Venezuela”. Hijo de un senador español socialista. Sería quien facilitaría contactos “al más alto nivel institucional” y quien sirvió de vehículo para que Plus Ultra accediera al expresidente.
Escalón 3: Gestores de la operativa
María Gertrudis Alcázar y Cristóbal Cano
El instructor sitúa en el tercer nivel a María Gertrudis Alcázar, secretaria del exjefe del Gobierno, y Cristóbal Cano, la mano derecha de Julio Martínez. Ambos se habrían encargado de proporcionar cobertura formal y documental a la operativa, coordinando la emisión de facturas y los conceptos e importes a consignar. En la investigación constan correos electrónicos en los que primera pregunta al segundo si debe emitir una o varias facturas por 20.000 euros, recibiendo como respuesta “indicaciones precisas” sobre importes y descripciones. Dos piezas operativas “esenciales” de la red. Este patrón se repite cuando toca emitir nuevas facturas, proponiéndose “ir consensuando conceptos”, lo que para el juez confirma “la existencia de un modus operandi estable y reiterado.
Alcázar jugó un papel clave para que Zapatero llegara a ser secretario general del PSOE en julio del 2000. En Ferraz siempre fue ‘Gertru’: la secretaria de Ludolfo Paramio, histórico intelectual orgánico de la ejecutiva de Felipe González, que en 1996 organizó un curso en la Escuela Jaime Vera al que asistió Zapatero, entonces un joven diputado leonés, donde José Andrés Torres Mora le echó el ojo por primera vez. Cuatro años después, tras la dimisión de Joaquín Almunia como secretario general, Manolo Chaves dirigió la gestora que tomó las riendas del partido, con Gertru como secretaria. Torres Mora se acordó de aquel joven diputado que tanto le había llamado la atención, pero no tenía su teléfono… y fue Gertru la que se lo localizó. Aquel fue el germen que acabó materializándose en la candidatura de Zapatero a la secretaría general, que logró ganar frente a Pepe Bono. Y Gertru se convirtió así en la secretaria de Zapatero, primero en Ferraz, a partir del 2004 en la Moncloa y, desde el 2011, en su despacho de expresidente, donde continuaba realizando sus funciones cuando, el pasado martes, la Policía llegó con una orden de registro.

Allí en Ferraz, Calama sitúa el “centro de coordinación de la red”. De ahí que el instructor ordenase incautar los dispositivos electrónicos, en particular su teléfono móvil o cualquiera de almacenamiento masivo. El juez incluso autorizó que se le practicase incluso un registro corporal para evitar que estos se pudieran perder, alterar o destruir pruebas. Del auto conocido esta semana, tras el levantamiento del secreto del sumario, se desprende que tendría el rol de figura interpuesta para que “evitar” una “vinculación directa” entre el exlíder de los socialistas y la actividad ilícita. Sin embargo, el juez de la Audiencia Nacional pone negro sobre blanco que de los correos electrónicos se puede inferir que, aunque los mensajes son remitidos formalmente por Gertru, Zapatero “sería conocedor de la operativa financiera desarrollada”.
Cano tendría “un rol equivalente” a Alcázar, pero a instancias de Martínez: gestor de la operativa diaria en la llamada “finance boutique”, orientada “a maximizar la eficacia de las gestiones ante organismos públicos”. De cara a la galería, actúa como director de administración. Su nombre aparece vinculados a las sociedades de Martínez. Tres semanas antes de aprobarse, de manera oficial, el rescate de Plus Ultra, Cano envió un correo electrónico a Martínez con el asunto “Copia contrato honorario SEPI”. En él se incluía el acuerdo rubricado el 19 de enero de 2021 entre Idella Consulenza, y la aerolínea, a razón del 1% del importe del rescate más IVA. En otras de las operaciones sobre la que el instructor ha colocado la lupa, relativa al proyecto relativa al proyecto del Hard Rock en Tarragona, Cano solicita por indicación de Julio Martínez, que elimine de un contrato la palabra “comisión”.
Escalón 4: Los directivos de Plus Ultra
Julio Martínez Sola, Roberto Roselli y Rodolfo Reyes
Julio Martínez Sola, máximo responsable de la compañía aérea Plus Ultra, es una de las piezas clave de la trama. La investigación apunta a que actuó como “puente” para llegar a José Luis Rodríguez Zapatero y conseguir que el ex presidente convenciera al Gobierno de la necesidad de rescatar a Plus Ultra.
También habría participado en una operativa financiera que utilizaba sociedades instrumentales, como Análisis Relevante, Caletón Consultores o Summer Wind, para desviar fondos y realizar pagos bajo la apariencia de contratos de asesoría ficticios. El auto del juez José Luis Calama constata que Martínez Sola asistió a una reunión en el Ministerio de Transportes en julio de 2020 para tratar de agilizar el rescate de Plus Ultra.
El director financiero de Plus Ultra, Roberto Roselli, también habría estado presente en esa reunión en Transportes en la que participaron el entonces secretario de Estado, Pedro Saura, y su jefe de gabinete, Francisco Ferrer. Él lo niega pero el juez cree que este encuentro fue “clave” para acelerar el rescate de la aerolínea, que finalmente su produjo en marzo de 2021 por un importe de 53 millones.
Las comunicaciones intervenidas durante la investigación muestran que Roselli estaba al tanto de la operativa para influir en las decisiones gubernamentales, llegando a referirse a los intermediarios como parte de una “boutique financiera” a través de la cual se canalizarían pagos o “mordidas”. Además, Roselli habría gestionado el “maquillaje” de las cuentas de Plus Ultra e intercedido para que se ocultase que la compañía tenía una deuda con la Seguridad Social, lo que impedía que fuera rescatada de acuerdo con la normativa europea.
En los dispositivos de Roselli se encontraron borradores de cartas dirigidas a altos directivos bancarios solicitando financiación. Presuntamente esas cartas habrían sido redactadas siguiendo instrucciones directas de Zapatero.
Y también han sido muy reveladores los datos encontrados en los dispositivos de Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra. La agencia estadounidense Homeland Security Investigations (HSI), realizó la extracción telefónica del dispositivo móvil de Reyes y puso la información a disposición de la policía española.
Allí se hallaron conversaciones en las que se confirma la presunta intervención de Rodríguez Zapatero en el proceso de rescate. Tras la citada reunión clave en el Ministerio de Transportes, Reyes respondió por mensaje: “Sí bro. Nuestro pana Zapatero detrás”.
A Reyes se le vincula también con la operativa para canalizar fondos desde la aerolínea hacia el entorno de la red investigada bajo la apariencia de contratos de asesoría “ficticios”. Así, Reyes habría contratado con Análisis Relevante, la compañía del amigo de Zapatero, Julio Martínez Martínez. Según las investigaciones, esta empresa habría actuado como una compañía meramente instrumental para cobrar las comisiones del rescate aparentando legalidad a través de informes inexistentes.



